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Espíritu olímpico

9 Mar

Si hay un acontecimiento deportivo por excelencia son los Juegos Olímpicos. Los profesionales de cualquier modalidad deportiva consideran que acudir a esta cita, que se celebra cada cuatro años, tiene la importancia de ganar un campeonato nacional o internacional. Representar a tu país y competir con los mejores del Mundo es un hito del que presumen en su currículum personal.

En el año en que se cumple el 25 aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona, únicos que se han celebrado en España, la Asociación Abulense de la Prensa Deportiva (AAPD) ha elegido esta efeméride como hilo conductor para la XLIV Gala Provincial del Deporte Abulense 2017, donde una edición más los profesionales de la información deportiva reconocerán el esfuerzo y los éxitos de los deportistas y clubes abulenses durante la última temporada.

La Gala de la AAPD rendirá homenaje a los deportistas olímpicos abulenses.

Barcelona 92 fue algo más que un acontecimiento deportivo. La transformación de la ciudad condal para acoger el evento la situó como una de las capitales europeas de referencia. El éxito en su organización supuso la presentación de España como un país moderno, que por fin abandonaba el atraso histórico que presentaba respecto a sus homólogos del Viejo Continente. Aquellos fueron unos Juegos Olímpicos actuales realizados por un país completamente renovado.

En lo que al deporte abulense supone, aquella cita olímpica fue la primera que contó con presencia de deportistas locales. Acudir a unos Juegos Olímpicos es un logro alcance de unos pocos elegidos. Hacerlo desde una provincia donde el deporte ha sido maltratado históricamente tiene doble mérito. Fueron dos atletas, ambos saltadores, Santiago Moreno y Ángel Hernández, los que estuvieron presentes en la edición barcelonesa.

Ellos fueron los primeros pero no los últimos. Cuatro años más tarde, en Atlanta 96, el tirador de foso olímpico José Luis Pérez Sanz y la atleta palentina, entonces afincada en Ávila, Conchi Paredes, eran quienes acudían a la cita olímpica en representación de la provincia abulense. En Sidney 2000, fue el turno del saltador Raúl Chapado; en Pekín 2008, del ciclista Carlos Sastre; y en Río de Janeiro en 2016 hubo doble presencia: Mónica Hontoria, como integrante del cuerpo técnico del equipo español de gimnasia rítmica que se colgó la medalla de plata, y el ciclista Noel Martín, en los Juegos Paralímpicos.

Todos ellos esos serán homenajeados en la Gala Provincial del Deporte Abulense de este año. Además, la AAPD premiará al Real Ávila Club de Fútbol, Colegios Diocesanos, Rubén Peña, UCAV Racing, Paula Arias, Daniel Rincón, Diego Rubio, Noel Martín, Carlos González, Agustín Fernández Hidalgo de Morillo, Joaquín Fernández Hidalgo de Morillo, Manuel Sacido, Mónica Hontoria  Jacqueline Martín y Roberto Garcinuño por sus éxitos deportivos en 2016.

No faltará el premio Valores Humanos ‘Julio Gómez Alcalde’, que este año recaerá en la Asociación Overcome por su trabajo para lograr la inclusión a través del deporte. Como en ediciones anteriores, la AAPD tampoco se olvidará de quienes nos han dejado y tributará un homenaje póstumo al futbolista Alberto Estévez Díaz, del equipo del Hoyo de Pinares en la Primera División Provincial de Aficionados, y a Antonio García Lumbreras, árbitro de baloncesto.

Tras una semana donde el deporte ha sido el protagonista en Valladolid con la celebración de la Gala Nacional organizada por la Asociación Española de la Prensa Deportiva (AEPD), la próxima será el turno del deporte abulense. El programa desarrollado por la AAPD incluye dos conferencias con el tema olímpico de fondo y la celebración de la XLIV Gala Provincial del Deporte Abulense, que tendrá lugar el jueves 16 marzo a partir de las 20,30 horas en el Centro de Exposiciones y Congresos Lienzo Norte de la capital amurallada.

Adiós 2016, bienvenido 2017

21 Dic

Llega el tradicional parón deportivo con motivo de la celebración de las Fiestas de Navidad. El cambio de año es un momento propicio para hacer balance de lo acontecido durante los últimos 365 días. En cuanto al deporte abulense, 2016 puede considerarse un buen año con algunos hitos destacables, aunque sin olvidar aquellos hechos no tan positivos que ojalá cambien de rumbo con la llegada de 2017.

Entre los resultados más destacados, el fútbol ha sido el deporte que quizá haya dado más alegrías a los aficionados de la ciudad amurallada. El regreso del Real Ávila C. F. a la Tercera División; la tercera permanencia consecutiva de la Cultural Deportiva Cebrereña en el Grupo VIII, los ascensos de los conjuntos senior y juvenil del Colegios Diocesanos a la Primera División Regional de Aficionados y la División de Honor, respectivamente; o el asentamiento de Rubén Peña con el Eibar en la Primera División son algunos de ellos.

2017

También cabe destacar en el mundo del balompié la salvación del Bosco de Arévalo, la buena temporada del conjunto de fútbol sala femenino del Eclipse o la continuidad de varios equipos juveniles abulenses en la división regional. En el lado opuesto, encontramos la pérdida de categoría de la Casa Social Católica de la Segunda División femenina, la desaparición del Mombeltrán o el descenso del Sotillo a la Provincial.

El baloncesto es otro de los deportes que no olvidará el 2016, un año en el que el Óbila Club de Básket ha vuelto a llevar a cabo su enésimo milagro. Los verderones han firmado su mejor curso en una temporada que quedará para la historia del club gracias a los subcampeonatos en Copa y Liga de la Leb Plata, dos éxitos deportivos cosechados gracias al trabajo de los componentes de este club, que siempre cuenta con uno de los presupuestos más bajos de su categoría.

También ha sido un gran año deportivo para la tenista Paula Arias y la golfista Marta Muñoz. Mientras que la primera cierra una campaña en la que destacan el triunfo en el dobles de Roland Garros y llegar a cuartos de final en Campeonato de España absoluto, donde ha sido la sensación del torneo, la segunda ha disfrutado de su primera temporada como profesional, aunque las lesiones no la han permitido mostrar su verdadero nivel.

Otros dos grandes éxitos han llegado de la mano del ciclismo, un deporte que tras una pequeña travesía por el desierto parece que vuelve a cobrar protagonismo en la provincia de Ávila. La participación de Noel García en los Juegos Paralímpicos de Río, donde rozó los metales, y la convocatoria de Diego Rubio (Caja Rural-Seguros RGA) para participar en el Europeo disputado en Plumelec (Francia) y en el Mundial celebrado en Doha (Catar) son los hechos más destacados en una disciplina que vuelve a tomar el pulso que tuvo en épocas pasadas.

También el atletismo parece gozar de buena salud en la provincia abulense. A la consolidación y crecimientos de las pruebas celebradas en la capital y la provincia abulenses, se han unido diferentes triunfos a nivel nacional de los atletas locales, como los obtenidos por Jaqueline Martín, Roberto Garcinuño, Andrea Jiménez, Juan Carlos Jiménez o Gustavo Delgado. Además, los clubes de rugby, voleibol, ajedrez, pádel, hockey patines, kárate o natación, continúan, sin prisa pero sin pausa, con sus proyectos deportivos.

La situación de las instalaciones deportivas ha sido la auténtica cruz deportiva del año que se despedirá la próxima semana. Nunca es que su situación, ni en cantidad ni en calidad, haya sido boyante, pero los últimos acontecimientos, como lo sucedido en el campo de hierba artificial de Sancti Espíritu o la piscina cubierta de la zona sur de la capital amurallada, presentan un futuro muy negro a corto plazo. La mejora de las infraestructuras, claves para la realización de cualquier deporte, sería el mejor regalo que podrían traer sus majestades los Reyes Magos con el comienzo del año que está apunto de estrenarse.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2017!!!

El sueño de la Primera División

20 Sep

Muy pocos futbolistas cumplen el sueño de jugar en el fútbol profesional. El camino es largo y sólo los elegidos llegan a la cima. Cada temporada, entre Primera y Segunda División, tan sólo unos 900 privilegiados pueden poner en su tarjeta de visita que viven de practicar el deporte que más les gusta. En el caso de provincias pequeñas, como la de Ávila, sin apenas infraestructura deportiva e instalaciones precarias, el reto es todavía más complicado si cabe.

Esta campaña, el abulense Rubén Peña puede presumir de jugar en la Primera División, categoría a la que ascendía el pasado curso de la mano del Leganés, siendo una pieza clave en el ataque pepinero en el tramo más decisivo de la temporada. Sin embargo, el delantero no ha debutado en la Liga de las Estrellas en Butarque. Este verano, Peña fichaba por el Eibar atraído por el proyecto y la estabilidad deportiva del club vasco.

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Ruben Peña ha cumplido su sueño en el Eibar.

La travesía no ha sido fácil. La primera vez que Peña soñó con que sería futbolista profesional era un adolescente. Sus goles en la Zona Norte llamaron la atención del Rayo Vallecano. El delantero abandonó la capital amurallada rumbo al sur de Madrid con el objetivo de cumplir su anhelo. La experiencia en las categorías inferiores del conjunto franjirrojo no fue la esperada. La adaptación no fue fácil. Quizá era demasiado pronto para quedarse entre los mejores.

Pero Rubén no desistió. Entendió que, a veces, para dos pasos hacia adelante hay que dar primero uno para atrás. No sería la última vez que lo pondría en práctica en su carrera. El tiempo le daría la razón. De vuelta a la capital abulense, el Real Ávila llamó a su puerta. Tuvo la confianza y continuidad necesaria para crecer, primero de la mano de José Manuel Manzano y después con José Luis Diezma, hasta convertirse en una pieza clave en el ataque del club encarnado.

Esta vez fue el Real Valladolid el equipo que se fijó en sus cualidades, sus regates, sus asistencias y sus goles. Era el verano de 2012. Peña volvió a hacer su maleta. Probablemente fue la segunda vez que pensó que su llegada a la élite estaba cerca. Quizá no tanto como lo que le esperaba. Se incorporó como parte de la plantilla del filial blanquivioleta. Rápidamente llamó la atención del técnico del primer equipo, Miroslav Djuckic.

El 1 de noviembre de ese mismo año, apenas cuatro meses después de su llegada, debutaba con el Real Valladolid en la Copa del Rey, jugando el partido completo ante el Real Betis. Sólo diez días después, el técnico serbio lo hacía debutar en la máxima categoría del fútbol español en un encuentro ante el Valencia. Esa campaña, Rubén fue convocado en quince ocasiones por el equipo vallisoletano, disputando minutos en seis de ellos. Quizá seguía siendo demasiado pronto para asentarse en la élite.

La salida de Djucik cambió su situación en el club pucelano. Nuevamente, Peña supo reinventarse. No le importó volver sobre sus pasos. Otra vez acertó. En la temporada 13-14 fichó por el Guijuelo de la Segunda División B. Muchos no entendieron esta decisión. Creyeron que era un paso atrás. Nada más lejos de la realidad. Sería el empujón definitivo para cumplir su sueño. Su año con el conjunto chacinero llamó la atención de Asier Garitano, que se lo llevaría al Leganés la siguiente temporada para jugar en la categoría de plata.

¿Cumpliría su sueño a la tercera? En su primer año en el conjunto pepinero, Rubén jugó minutos en treinta encuentros, la mayoría de ellos como lateral derecho, posición a la que había sido reconvertido por el técnico vasco. En su segundo año, las lesiones de los delanteros le dieron una oportunidad en el ataque del Lega. No la desaprovechó. El gol corre por sus venas desde que dio sus primeras patadas a un balón. Sus dianas fueron vitales en el ascenso de los del sur de Madrid. El resto de la historia ya la conocen. Quizá esta vez sí era el momento adecuado para cumplir su sueño de jugar en Primera División.