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Cierre a la 2016/2017

6 Jun

El balompié abulense ha echado el cierre a la temporada 2016/2017. Como cada mes de junio, es el momento de hacer balance. Como en botica, ha habido de todo. Proyectos ganadores que han rendido por debajo de las expectativas generadas. Permanencias logradas con más o menos sufrimiento. Y descensos que no entraban en los planes de sus protagonistas al comienzo del curso.

Una de las decepciones ha llegado de la mano del Real Ávila. Si bien es cierto que el conjunto encarnado ha finalizado en séptima posición en su regreso al Grupo VIII de la Tercera División, las expectativas generadas desde la zona noble del Adolfo Suárez para esta campaña han dejado fría a la parroquia encarnada. El conjunto de la capital amurallada se ha visto lastrado por los malos resultados como visitantes y la mala relación entre la grada y José Manuel Jimeno, si bien es cierto que en la segunda parte del campeonato sus números han sido de equipo de play off. Los encarnados ya trabajan en el nuevo proyecto para la 2017/2018.

Balance positivo de los clubes de fútbol abulenses en la 2016/2017. (Foto: Diario de Ávila).

El resto de resultados de los conjuntos abulenses pueden ser considerados como positivos. Los dos éxitos más significativos han llegado de la mano de la Cultural Deportiva Cebrereña y el equipo juvenil del Colegios Diocesanos. Los primeros, bajo la dirección de Pepe García, han salvado la categoría en el Grupo VIII por cuarto año consecutivo. Los verdiblancos han vuelto a demostrar que se puede hacer un equipo competitivo con futbolistas de la tierra, aunque los descensos de equipos castellanos y leoneses desde Segunda División B han hecho sufrir más de lo esperado a la parroquia de El Mancho-Ángel Sastre.

Por su parte, los segundos han logrado una permanencia histórica en la División de Honor. Los de Alberto Somoza, que no seguirá la próxima campaña en el banquillo, se han convertido en el primer club de la provincia abulense en mantenerse en la máxima categoría juvenil del fútbol español. Además, los colegiales han estado a lo largo de toda la temporada fuera de los puestos de descenso, todo un logro para unos futbolistas que tenían su primera experiencia en la División de Honor, y han competido ante todos los rivales, muchos de ellos filiales de conjuntos de Primera y Segunda División.

Un peldaño más abajo, en la Primera División Regional de Aficionados, no han ido bien las cosas. En su primera experiencia, el conjunto senior del Colegios Diocesanos ha finalizado en una más que meritoria cuarta posición. Sin embargo, el buen inicio en los puestos altos de la clasificación y los objetivos marcados desde la directiva, que apuntaban al ascenso a categoría nacional, han dejado un poco escaso el resultado final. Por su parte, el Bosco de Arévalo ha descendido a Provincial en un año donde los de La Moraña han tenido muchos problemas para sacar adelante el proyecto deportivo. Su puesto podrá ser ocupado por el Deportivo Arenas si hace efectivo su ascenso tras ganar la Liga Provincial.

En cuanto a la categoría Regional juvenil ha habido de todo. Destaca el ascenso del filial del Colegios Diocesanos a Liga Nacional, otra muestra del buen trabajo que el club amarillo lleva realizando desde hace años en las categorías inferiores. Zona Norte y Real Ávila seguirán un año más en la división tras lograr la permanencia con algún que otro sufrimiento. Y en la cara opuesta está la Casa Social Católica, cuyo descenso será cubierto por el Deportivo Arenas, que se proclamaba campeón en la Primera División Provincial.

En el apartado de fútbol femenino encontramos al equipo de fútbol sala Eclipse, que firmaba una gran campaña finalizando en una magnífica sexta posición en la Primera División Regional y con su jugadora Marta Delgado como pichichi de la competición con 26 goles. Por su parte, la Casa Social Católica no podía cumplir su sueño de regresar a Segunda División tras acabar en segunda posición tras el León Fútbol Femenino, aunque el buen año de las verdiblancas hace ser optimistas de cara al próximo curso.

Por último, durante estas semanas, diferentes representantes de clubes abulenses del fútbol base se encuentran inmersos en las fases regionales, donde algún ascenso sería una buena guinda para el pastel de la temporada 2016/2017. Mientras que el Real Ávila busca este objetivo en categoría cadete, el Deportivo Arenas, el Bosco de Arévalo y Colegios Diocesanos hacen lo propio en infantil, alevín y benjamín, respectivamente.

Fútbol, fútbol y más fútbol

10 Ago

El fútbol volverá a ser el gran protagonista de la temporada deportiva en Ávila y su provincia. Con el respeto del resto de modalidades, el rey volverá a ser el balompié. Junto al Real Ávila y la Cultural Deportiva Cebrereña, que militarán en el Grupo VIII de la Tercera División, otros clubes abulenses pondrán todo su esfuerzo y entrega con el objetivo de alcanzar las metas marcadas en cada caso.

Uno de los nombres con mayúscula a partir del mes de septiembre será el Colegios Diocesanos. Entre toda su cantera, destacan dos proyectos: el equipo juvenil y el conjunto senior. El primero, vuelve a la División de Honor tras dos décadas de ausencia. Los chicos de Somoza tienen ante sí el reto de intentar mantenerse en una categoría donde coincidirán con rivales de la entidad del Atlético de Madrid, Real Madrid, Rayo Vallecano o Real Valladolid.

Colegios Diocesanos juvenil 16-17

El juvenil del Colegios Diocesanos regresa a la División de Honor. (Foto: David Castro, Diario de Ávila).

El segundo, debutará en la Primera División Regional de Aficionados. Tras dos años de historia, con un ascenso fallido y el éxito de la pasada campaña en la Liga Provincial, el objetivo de los amarillos no puede ser más ambicioso: subir a Tercera División.

Así de claro fue el presidente del club, Alberto Zoilo Álvarez, en la presentación de la pretemporada en el Adolfo Suárez, estadio municipal que compartirá con el Real Ávila para la disputa de sus encuentros. David de Blas ‘Zamorilla’ seguirá al frente de una plantilla que mantiene el bloque anterior y añade jugadores con experiencia como Javi o Vicente.

En la Regional, acompañará al conjunto colegial un histórico en la categoría: el Bosco de Arévalo. Un año más, los de la capital de La Moraña intentarán tener el menor número de problemas para lograr la salvación. También podría haberse sumado el Sotillo, descendido pero repescado por la Federación de Fútbol de Castilla y León, pero declinó la invitación del organismo regional ante la falta de una directiva que se hiciera cargo del proyecto.

En el fútbol base, serán varios los equipos que defiendan al fútbol abulense. Sin ningún representante en Liga Nacional tras el ascenso de los amarillos, en el Grupo A de la Primera División Regional juvenil competirán Real Ávila, Zona Norte, Casa Social Católica y Colegios Diocesanos B. Tras los descensos de los equipos infantil y cadete del Real Ávila, tampoco habrá ningún abulense en las divisiones regionales de estas dos categorías.

El fútbol femenino también volverá a la primera línea del deporte rey. La Casa Social Católica intentará pasar solo un año en el infierno y regresar esta misma temporada a la Segunda División. Su descenso afectó a su filial, que baja de la Primera División Regional a la Segunda. En fútbol sala femenino, el Eclipse Ávila volverá a competir en la Primera División Regional con el objetivo de igualar o superar el sexto puesto que logró en la 15-16.

Pero no acaba aquí la oferta sobre los terrenos de juego. Los equipos de los principales municipios abulenses en la Liga Provincial; las diferentes ligas Zasport de fútbol, fútbol 7 y fútbol sala; las diversas ligas locales en algunas localidades; o el campeonato del Pedro Pascual entre equipos de los barrios de la ciudad amurallada nos harán estar pendientes del balón cada fin de semana.

Cara y cruz

23 May

El balompié abulense ha echado el cierre a la temporada 2015/2016. Y como en todo fin de ciclo es el momento de hacer balance. En resumen, podemos decir que ha habido de todo como en botica. Ascensos esperados y otros que han sido una sorpresa para muchos; permanencias logradas con más o menos sufrimiento; y descensos que no entraban en los planes de sus protagonistas cuando se inició el curso el pasado mes de septiembre.

Una de las alegrías ha llegado de la mano del Real Ávila. No por esperado, y quizá obligado por la entidad del club encarnado, el regreso a la Tercera División pierde importancia, por lo que debe considerarse como un éxito. A pesar de que los números que han permitido al conjunto de la capital amurallada proclamarse campeón del Grupo A de la Primera División Regional de Aficionados puedan indicar lo contrario, el camino no ha sido fácil.

Real Ávila-Bosco de Arévalo 15-16 (1)

El Real Ávila regresa al Grupo VIII de la Tercera División (Foto: Lola Ortiz, Diario de Ávila).

Una plantilla corta, un inicio titubeante, el cambio de entrenador y la dificultad para generar recursos económicos en la división regional ponen en valor el regreso a categoría nacional, mínimo exigido para un club como el Real Ávila. Contra todos estos condicionantes, los encarnados han tenido en los jugadores su mejor aval. Desde el principio, los futbolistas supieron entender dónde estaban, se adaptaron a las circunstancias y bajaron al barro cada siete días con una profesionalidad y una disposición dignas de elogios.

También hay que destacar el trabajo realizado desde el banquillo. Se debe reconocer tanto el mérito de Luis Ortega, que formó la plantilla y cimentó las raíces del grupo, como de Ángel Becerril, que supo respetar la base que encontró y sumar su impronta. Sus números le han hecho ganarse la renovación, al igual que la de buena parte del grueso del equipo. Ahora, la decisión está en manos de los nuevos dueños, que desde este lunes deben comenzar a trabajar en lo que será el futuro Real Ávila. Tiempo habrá de ir analizando sus movimientos.

Otro de los clubes que tiene motivos para sonreír este año ha sido el Colegios Diocesanos. Su temporada ha sido redonda. Su equipo senior ha logrado el ascenso a Regional gracias a una campaña casi perfecta. Además, el equipo juvenil, que arrancaba con el objetivo de lograr la permanencia en la Liga Nacional, ganaba el campeonato y lograba con ello subir a División de Honor, categoría en la que no competía ningún abulense desde hace más de dos décadas.

Ambos éxitos deben ser beneficiosos para el fútbol abulense. Pueden ser un punto de partida para unir y no para separar. Sería una torpeza no aprovecharlo, aunque no soy muy optimista en este sentido. ¿Se impondrán una vez más los Reinos de Taifas con sus intereses particulares por encima del bien común del balompié local? Como en todo, el tiempo dará y quitará razones y pondrá a cada uno en su sitio.

En el apartado de permanencias encontramos a la Cultural Cebrereña, el Bosco de Arévalo, el equipo de fútbol sala femenino Eclipse y los conjuntos que competían en la Regional juvenil (Zona Norte, Real Ávila y Colegios Diocesanos B). Los verdiblancos han firmado su mejor clasificación histórica en Tercera División. Tras una muy mala primera vuelta, bien es cierto que más de resultados que de juego, los de Pepe García supieron no perderle la cara a la competición y firmaron una segunda vuelta con números de play off, lo que se ha traducido en lograr la salvación sin los apuros de temporadas pasadas. El premio será repetir en categoría nacional el próximo curso.

En cuanto al Bosco de Arévalo, los de Aitor Muñoz han cumplido con lo esperado y repetirán en la división regional en la 2016/2017. Su irregularidad en algunas fases del campeonato y la falta de gol le han impedido acabar algún puesto más arriba en la clasificación. Por su parte, el Eclipse Ávila ha realizado una campaña magnífica. Su sexta posición final en el grupo castellano y leonés de fútbol sala femenino debería tener una mayor atención por parte de los medios de comunicación y de ayuda y colaboración por parte de los patrocinadores. Sería la mejor manera de reconocer su trabajo y esfuerzo.

Para otros, la moneda ha salido cruz esta temporada. El femenino de la Casa Social Católica, Mombeltrán, Sotillo, y los equipos cadete e infantil del Real Ávila han perdido la categoría, pudiendo ser sustituidos estos dos últimos por Casa Social Católica y Colegios Diocesanos, respectivamente, que se encuentran disputando la fase de ascenso. El descenso de las verdiblancas significa la pérdida del conjunto abulense de mayor categoría, la Segunda División femenina. Las bajas que han sufrido a lo largo de la temporada y los malos resultados en casa han sido una losa demasiado pesada. Además, su descenso arrastra a su filial, que un año más había logrado la permanencia en Regional. Que su paso por esta categoría sea solo un viaje de ida y vuelta sería la mejor noticia.

Tampoco han conseguido mantenerse en la Primera División Regional de Aficionados ni Mombeltrán ni Sotillo. Los primeros, se vieron obligados a retirarse de la competición al término de la primera vuelta, entre otros motivos, por los problemas económicos que suponía no haber podido adecuar su campo municipal y tener que disputar sus encuentros en Lanzahíta. Los segundos, han sido muy irregulares a lo largo del año. Han sufrido además tres cambios en el banquillo, que se han traducido en unos malos resultados que los han condenado. Sin embargo, el movimiento de ascensos y descensos puede darlos una oportunidad de lograr en los despachos la permanencia que no han logrado alcanzar en los terrenos de juego.