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Permanencia virtual

17 Abr

Llegar a los 40 puntos siempre ha sido suficiente para lograr la permanencia en el Grupo VIII de la Tercera División. Los dos representantes de la provincia abulense, Real Ávila Club de Fútbol y Cultural Deportiva Cebrereña, ya han sumado dicha cifra en su casillero a falta de cuatro jornadas para finalizar el campeonato doméstico y virtualmente han logrado la salvación.

Sin embargo, la igualdad existente esta temporada y los posibles arrastres de la Segunda División B, que pueden oscilar entre uno y cuatro equipos castellanos y leoneses,  hace que ambos deban todavía dar un último empujón para certificar matemáticamente su participación en categoría nacional la próxima campaña.

Real Ávila y Cultural Cebrereña están virtualmente salvados. (Foto: David Castro, Diario de Ávila).

En el caso del Real Ávila, su presencia en el Grupo VIII de la Tercera División la temporada 17-18 está casi asegurada. Tras un año donde la irregularidad mostrada por los encarnados lejos del estadio Adolfo Suárez, con unos números que han impedido a los de la capital amurallada optar a cotas más altas, el Ávila no ha fallado en el tramo decisivo. Cinco victorias en las últimas siete jornadas, tres de ellas consecutivas, han sido suficientes para hacer los deberes a tiempo.

Situado en séptima posición con 45 puntos, sumar tres más, incluso alguno menos, puede ser suficiente para certificar matemáticamente la salvación. Para ello, los encarnados tendrán cuatro oportunidades ante Cristo Atlético y La Bañeza, como locales, y Atlético Bembibre y Zamora, como visitantes. Aunque lejos de los fríos números, cerrar la temporada con buenas sensaciones puede ser el primer paso para empezar con buen pie la siguiente campaña.

Más complicada parece ser la situación de la Cultural Cebrereña. Los verdiblancos son actualmente decimocuartos con 40 puntos, seis más que los puestos de descenso directo a la Primera División Regional de Aficionados. Sin embargo, los posibles descensos de conjuntos castellano y leoneses y un calendario complicado, donde los de Cebreros visitarán a Unionistas de Salamanca y Gimnástica Segoviana y recibirán en El Mancho a Atlético Astorga y La Virgen del Camino, no permite ningún tipo de relajación.

Los de Pepe García han demostrado a lo largo de la temporada que pueden plantar cara a cualquier rival y siempre han estado fuera de la zona peligrosa de la tabla clasificatoria, lo que hace ser optimista sobre su futuro. Pero la falta de gol le ha privado de sumar algún que otro punto más que le hubiera permitido afrontar con mayor tranquilidad el último mes del campeonato. A pesar de ello, todos confían en su presencia un año más en el Grupo VIII de Tercera División, donde repetiría como representante de la provincia junto al Real Ávila.

Oportunidad en Los Alpes

8 Feb

El calendario siempre es caprichoso. Cada campaña suele dejar anécdotas para los amantes de la estadística. Esta temporada, el almanaque del Grupo VIII de la Tercera División ha querido que todos los equipos se tengan que enfrentar de manera consecutiva a tres de los grandes dominadores del campeonato doméstico: Unionistas de Salamanca, Atlético Astorga y Gimnástica Segoviana.

Con la diferencia que están demostrando estos tres conjuntos sobre el resto, este tramo de calendario es comparable a las etapas de Los Alpes que los ciclistas deben afrontar en el Giro de Italia o el Tour de Francia en la semana decisiva de ambas carreras. Es, como decía Joaquín Caparros cada vez que visitaba al Barcelona en el Campo Nou con uno de sus equipos, una visita al dentista, aunque en esta situación multiplicada por tres.

Real Ávila

El Real Ávila afronta un tramo complicado de calendario. (Foto: El Norte de Castilla).

El Real Ávila Club de Fútbol comenzará este particular periplo el sábado a partir de las 16,30 horas en las pistas de El Helmántico. En un año donde los encarnados han llegado al mes de febrero sin nada en juego, más allá de sumar lo antes posible los puntos necesarios para certificar un año más su permanencia en categoría nacional, que en mi opinión no tendrán problemas en alcanzar, afrontar este tramo de calendario puede ser más una oportunidad que un problema.

Con poco o nada que perder y mucho que ganar, los de José Manuel Jimeno tienen ante sí una ocasión para dar una alegría a su parroquia cosechando dos o tres resultados positivos ante los gallitos del Grupo VIII. Quizá sea poco botín, si tenemos en cuenta que el objetivo marcado desde la zona noble del Adolfo Suárez fue la clasificación para la disputa de los play off de ascenso a principio de temporada, pero sin nada más que llevarse a la boca puede ser la última oportunidad de dar una satisfacción a los suyos en un año en el que no se han cumplido las expectativas generadas.

En la primera vuelta, el Real Ávila empató a un gol ante los de la capital charra en casa, perdió por la mínima en su visita al conjunto maragato y calló derrotado por 1-2 ante los de la ciudad del Acueducto, sumando tan sólo uno de los nueve puntos en juego. Quizá las sensaciones no sean las mejores para ser optimistas en esta segunda vuelta, ni las estadísticas estén del lado de los encarnados, pero fútbol es fútbol, como diría Boskov, y todo puede pasar.

Los encarnados arrancarán en Salamanca, donde los números no son muy favorables para los intereses de los de la capital amurallada. Unionistas no ha perdido ningún partido como local desde su fundación en 2014. El Ávila no sabe lo que es ganar lejos del Adolfo Suárez esta temporada, donde sólo ha sumado 3 de los 33 puntos disputados. Y los abulenses nunca vencieron en sus visitas a la desaparecida Unión Deportiva Salamanca, ante la que cosechó un empate y once derrotas entre Liga y Copa del Rey. Pero ya saben, fútbol es fútbol.

El siguiente duelo será ante el Atlético Astorga en el estadio municipal de la capital abulense. Si bien los números de los encarnados en casa son de los mejores del Grupo VIII, con un botín de 27 de los 39 puntos que han jugado como locales, los de los maragatos como visitantes no se quedan atrás: seis victorias, tres empates y tres derrotas, con 19 goles a favor y 12 en contra. Además, los leoneses se presentarán en el Adolfo Suárez con una racha de seis victorias, un empate y una derrota en los últimos ocho partidos jugados. Pero ya saben, fútbol es fútbol.

El Real Ávila cerrará este ciclo con la disputa del clásico del Grupo VIII de la Tercera División. Será donde probablemente las estadísticas tengan menos importancia cuando el árbitro pite el inicio de un encuentro que siempre es especial. Aun así, cabe destacar que la Gimnástica Segoviana no pierde desde la primera jornada, cuando cayó goleada en La Eragudina, y ha ganado once de los últimos doce choques que ha disputado. Pero ya saben, fútbol es fútbol.

Dinámicas opuestas

26 Ene

La segunda vuelta del Grupo VIII de la Tercera División ya ha comenzado. La cuenta atrás de la competición ha puesto en marcha su cronómetro. Por delante 16 jornadas donde los 48 puntos en juego cobrarán más importancia que nunca en una temporada donde la igualdad entre todos los conjuntos castellano y leoneses ha sido la tónica predominante durante la primera parte del campeonato doméstico.

Los dos equipos de la provincia, Real Ávila y Cultural Deportiva Cebrereña, han llegado al ecuador de la competición con dinámicas completamente opuestas. Mientras que los de la capital amurallada se encuentran en el mejor momento de la temporada, donde parecen ir de menos a más, los de Cebreros están pasando por una crisis de resultados, que ha llevado a los verdiblancos de una situación cómoda en la tabla a asomarse a los puestos de peligro de la clasificación.

Real Ávila

El Real Ávila pasa por su mejor momento de la temporada. (Foto: David Castro, Diario de Ávila).

Tras un comienzo muy irregular, el Ávila parece comenzar a tomarle la medida a esta campaña. Bien es cierto que los abulenses continúan con la asignatura pendiente de ganar lejos del estadio Adolfo Suárez, pero en casa, los de José Manuel Jimeno comienzan a mostrarse como el equipo fiable y con gran potencial en ataque que la parroquia encarnada esperaba de los suyos al inicio de curso.

Quizá ha habido demasiados nervios y situaciones extradeportivas en el primer tramo del campeonato. Como suele ocurrir en el fútbol, la llegada de resultados positivos parece haber calmado las aguas en el seno encarnado. Además, el equipo comienza a realizar partidos completos, como el del pasado fin de semana ante el San José, donde los de la capital amurallada sumaba su victoria 1.100 en competición oficial y marcaban su gol número 2.200 en la Tercera División.

La victoria 1.100 del Real Ávila ha llegado 73 años después de la primera, que cosecharon los encarnados por 2-0 ante el Imperio Madrid en la primera jornada que disputaban en la Tercera División en 1944. Otras victorias redondas fueron la número 100, lograda por 3-0 frente al Leganés en 1954, y la número 500, conseguida por 2-0 ante el Urbis en 1981.

En el lado opuesto encontramos a la Cebrereña. Si bien es cierto que los de Pepe García están compitiendo bien en todos sus partidos, la falta de puntería en los metros finales se está notando en los puntos sumados en el casillero de los verdiblancos. Los de Cebreros tan sólo han cosechado 4 de los últimos 30 puntos en juego, un bagaje muy pobre que ha llevado a la Cebre de ocupar el quinto puesto a asomarse al precipicio de los puestos de descenso.

Al igual que ha sucedido con el Real Ávila, sumar dos o tres victorias traerá la calma al municipal El Mancho-Ángel Sastre. Los puntos darán la tranquilidad necesaria a un equipo que este año ha demostrado que puede ganar en cualquier campo y ante cualquier rival y tener una campaña más cómoda en el tramo final que las vividas en sus anteriores experiencias en categoría nacional.

Como sucede todos los años, el mes de febrero será clave de cara al desenlace final. Tras él llegarán los últimos diez partidos de liga, donde, como decía Luis Aragonés, se decide todo. Si abulenses y cebrereños son capaces de sumar 10 de los 16 puntos en juego antes de llegar al tramo decisivo, afrontarán éste sin excesivas apreturas para sellar la permanencia un año más en el Grupo VIII de la Tercera División. Si fuera al contrario, ambos deberán estar pendientes de la calculadora en un año donde se presume un final liguero de infarto.

Poco, tarde y mal

29 Nov

El problema de la carencia de instalaciones deportivas en Ávila y su provincia es un mal endémico. La cosa viene de lejos. Su solución no parece verse en un horizonte muy cercano. Se trata de una enfermedad crónica donde su construcción, en el caso de las nuevas que son necesarias, y su mantenimiento, en de las ya existentes, se podría definir con ese refrán tan castellano que reza “poco, tarde y mal”.

La situación siempre ha sido precaria, pero los últimos acontecimientos la han vuelto insostenible. Lo sucedido en el campo de hierba artificial de Sancti Espíritu; la pérdida de la piscina cubierta de la zona sur de la capital amarullada; el aspecto de las gradas y las pistas de atletismo de la Ciudad Deportiva; o el estado del césped del estadio municipal Adolfo Suárez son sólo cuatro gotas que han colmado un vaso que hacía ya tiempo estaba al límite de su capacidad.

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Estado actual del campo de hierba artificial de Sancti Espíritu. (Foto: Lola Órtiz, Diario de Ávila).

Ante los últimos acontecimientos, como suele suceder, encontramos múltiples reproches entre los diferentes actores implicados, pero soluciones reales pocas o ninguna. Además, las únicas medidas que se ponen en práctica no son fruto de un proyecto deportivo municipal realista que miré a medio y largo plazo, si no que se tratan de unos parches que intentan solucionar la situación de manera transitoria y que además son puestos por aquellos pocos a los que todavía les interesa que el deporte sea una parte importante de la sociedad abulense.

El por qué se ha llegado a esta situación tiene diferentes motivos y explicaciones. El primero, la falta de interés que los representantes políticos y empresariales han tenido siempre hacia el deporte en la capital y la provincia abulense. El segundo, que es consecuencia del anterior, ha sido la falta de inversión para la creación de nuevas infraestructuras y el abandono absoluto en el cuidado de las ya existentes, antes que había dinero, porque había otras prioridades, y ahora que no lo hay, por las mismas razones.

Pasaron unos cuantos años hasta que los abulenses podamos contar con una nueva piscina cubierta. Mientras tanto, con suerte, tendremos que hacinarnos en las calles de las piscinas de El Seminario o la Escuela de Policía. Pasaran unos cuantos años hasta que se resuelva el problema de Sancti Espíritu o el Adolfo Suárez. Mientras tanto, con suerte, los clubes seguirán haciendo encaje de bolillos para poder entrenar y disputar sus encuentros con un mínimo de condiciones. Pasaron unos cuantos años hasta que los atletas tengan unas instalaciones dignas donde entrenar y disputar sus competiciones. Mientras tanto, con suerte, siempre pueden volver a realizar su preparación física en el parque de San Antonio como sucedía hace 40 años.

Por desgracia, ya sabemos cuál será el resultado en cuanto a las infraestructuras deportivas abulenses. Nadie espera que la situación se revierta en los próximos meses. Pocos creen que el remedio se encontrará en los próximos años. Los damnificados serán los de siempre: los deportistas y los clubes. Quizá antes de que aparezca una salida, estos ya se habrán cansado de promesas incumplidas y hayan arrojado la toalla, dejando a la ciudad huérfana del poco deporte que a día de hoy todavía se puede llevar a la boca.

Tormenta en el Adolfo Suárez

11 Oct

Bajan las aguas revueltas por las orillas del Adolfo Suárez. El mal comienzo del Real Ávila C.F. en su regreso al Grupo VIII de la Tercera División, una victoria y dos empates en las ocho primeras jornadas del campeonato doméstico, ha tenido como consecuencia que aparezcan los primeros nervios en la familia encarnada. La derrota del pasado fin de semana en el ‘Clásico de Castilla’ ante la Gimnástica Segoviana ha desatado la primera tormenta.

No es momento de encontrar ni buenos y ni malos. Esto no es una película de Hollywood. Probablemente ni siquiera los haya. Quizá la culpa sea de todos. O de ninguno. Lo que si se produjo al término del choque entre abulenses y segovianos fueron diferentes situaciones que, seguramente, no ayudarán a enderezar el rumbo si se repiten en un futuro. Todo cambiará con dos resultados positivos. Seguro. Es algo más viejo que el propio fútbol.

Real Ávila

El Real Ávila no ha tenido un buen inicio de temporada en Tercera División. (Foto: El Norte de Castilla).

Pero en caso de que no se den estas victorias, no debe cundir el pánico y entran en una dinámica que a muchos nos recuerda a lo sucedido hace dos temporadas. Y el resultado, que todos conocemos, fue el que fue. Un descenso a la categoría Regional que muchos veíamos imposible, hasta que ocurrió, y algunos ni siquiera hemos podido digerir a pesar de habernos despertado de esa pesadilla tan sólo un año después de bajar a los infiernos.

Pero volvamos a la actualidad, más concretamente, a lo acontecido tras el choque entre el conjunto de la capital amurallada y el equipo de la ciudad del Acueducto. Resumamos. El público la tomó con sus jugadores y el entrenador. Éste cargó duramente en rueda de prensa contra la parroquia encarnada. Y la directiva y los jugadores parecen comenzar a ver unos fantasmas que quizá no existan. Un coctel demasiado peligroso para un equipo acostumbrado a vivir en la UVI en la última década y en el que parece que, se haga lo que se haga, todo está mal. En mi opinión, cuando las cosas no salen, todos pueden tener una parte de culpa, o dicho de otra manera, puede que todos se equivoquen. Vayamos por partes.

El público se equivoca. Bien es cierto que es soberano, lo que traducido al cristiano quiere decir que el socio paga y tiene todo el derecho a mostrar su desacuerdo si lo que ve no le gusta. Bien es cierto que debe ser exigente, por supuesto, pues no puedo opinar de otra forma tras llevar más de 25 años en la grada del Adolfo Suárez y haber podido disfrutar de los años de vino y rosas de antaño. Sin embargo, en este punto, opino que debe hacerlo cuando el árbitro pite el final y no durante el desarrollo del partido, algo que seguro no ayudará en nada a cambiar la actual dinámica del equipo.

Jimeno se equivoca. El técnico madrileño no estuvo acertado en dos situaciones acontecidas el pasado domingo. La primera, enfrentándose a un espectador cuando iba camino de vestuarios, algo que de repetirse no hará más que echar gasolina al fuego. La segunda, con el tono utilizado en la rueda de prensa posterior al choque, donde si bien pueda tener razón en lo dicho, no soy juez para juzgarlo, ésta la pierde con las formas. Decir, todavía en caliente y con las pulsaciones a cien, que “el aficionado que baje al estadio lo haga para animar y no para tocar los cojones y si no que se vaya al parque” parece poco apropiado. Ni en la forma, ni el fondo.

La directiva se equivoca. En esta ocasión, se equivocó en la pretemporada. Las expectativas creadas en las declaraciones realizadas en torno al equipo durante el periodo estival, ahora que las cosas no marchan bien, se han vuelto en su contra. No seré yo quien critique que se marquen unos objetivos altos, todo lo contrario, ya que es la única forma de crecer y mejorar en la vida. Pero quizá el discurso no fue el adecuado. Me explico. Si en vez de hablar de “play off”, se declara “vamos a luchar por estar lo más alto posible”, se dice lo mismo sin meter una presión que considero innecesaria y está pasando factura al conjunto encarnado tras un irregular comienzo de curso.

Lo bueno de todo esto es que hay tiempo por delante para deshacer la madeja que se ha enredado. Si se quiere claro. 30 partidos ni más ni menos. 90 puntos para pensar en lo que cada uno quiera pensar. La clave será afrontar el siguiente choque como si fuera el último. Y así uno tras otro. Sin ir más allá. Hacer piña en torno al club que, como he defendido en multitud de ocasiones desde esta tribuna, está por encima de todo y de todos. Lo deben hacer jugadores, técnicos, directivos, trabajadores de la casa y aficionados, todos a una, sin distinciones. Si no se hace, habrá más tormentas. Quizá alguna que otra riada. Probablemente un gran tsunami. Y las consecuencias del mismo, esa vez sí, pueden ser irreparables.

Que no falte nadie

13 Jul

El Real Ávila continúa dando pasos en la construcción del proyecto con el que intentará regresar a la Tercera División. Tras presentar a Luis Ortega como nuevo técnico, la directiva del conjunto encarnado ha dado a conocer los precios de los abonos para la temporada 15/16.

Bajo el lema ‘En Regional también soy del Real Ávila’, el equipo de la capital amurallada ha movido ficha primero en esa partida que, independientemente de lo deportivo, pretende devolver el club a la ciudad, a sus aficionados, y sanear sus arcas. Pues bien, ahora será la parroquia encarnada la que deba pronunciarse: ¿Serán los abulenses del Ávila en Regional? Mi respuesta es que, desgraciadamente, no lo serían ni en Primera División, algo que me produce verdadera tristeza y pena.

Real Ávila-Mérida Play Off 13-14 (2)

El objetivo del Real Ávila es llegar a los mil socios.

El movimiento de la directiva abulense ha sido maestro. Con él sobre la mesa, la responsabilidad pasa a ser de la afición. Ya no hay excusa para no hacerse socio. Los precios no pueden ser más asequibles, incluso, conociendo los entresijos del mundo del fútbol actual, me parecen hasta bajos en relación al presupuesto al que un club debe hacer frente aunque sea en una categoría como la Regional.

Y es que uno podrá ver al Ávila toda la temporada desde los 20 euros, si te encuentras en situación de desempleo; 35, si eres jubilado; 50, para los adultos en Tribuna y los jubilados en Preferente; y 70, para los adultos en Preferencia. Además, los niños menores de 10 años entrarán de manera gratuita y, los que tengan entre 10 y 14 años, verán toda la temporada por 5 euros. Pero si éstas les parecen pocas facilidades, también se podrá realizar el abono en dos cuotas. ¿Se puede dar más por menos? Sinceramente creo que no.

El objetivo es llegar a los 1.000 socios. Con estas cuotas, un equipo de una capital de provincia de 60.000 habitantes, que además vive uno de los momentos económicos más críticos de sus 92 años de historia y necesita la ayuda de todos, no debería bajar de los 3.000 abonados la próxima campaña. Otra cosa será la realidad, la cual, y ojalá me equivoque, apunta a que nuevamente serán los 300 de cada año, esos que, primero, renuevan el carné y, luego, se interesan por saber si se jugará en Regional, en Provincial o en Segunda División, dando igual la categoría.

Durante los próximos meses, asistiremos una vez más a las excusas de siempre. Se oirá que la gente no se hace socio por que el equipo no va líder desde julio, sin caer en el detalle de que, para hacer esa plantilla competitiva, primero hay que tener los ingresos, es decir, las cuotas de los socios. También se escuchará que para ver a los equipos que van a pasar por el Adolfo Suárez no merece la pena hacerse abonado, sin caer en el detalle de que, cuando se estaba en Segunda B, y por tanto los rivales tenían más nivel, en la grada estaban las mismas caras que se verán este año en Regional.

En esta línea, también se comentará que las empresas no ponen publicidad por la falta de interés mediático y repercusión de la categoría, olvidándose de que para llegar arriba hay que empujar desde abajo y no al contrario. Además, tras pedir un entrenador de casa, como es Ortega, se hablará de que nació en la Zona Sur de la ciudad en vez de en San Antonio; sobre los jugadores locales, pedidos desde hace muchos años, se comentará que proceden de La Colilla en lugar de El Tiemblo; y sobre la directiva se dirá que sí, que ha cambiado, pero que deberían ser rubios en vez de morenos.

Es decir, que se haga lo que se haga, siempre habrá una excusa para criticar y no apoyar. Ojalá me equivoque, pero esta sensación se repite año tras año cual Día de la Marmota, siendo una situación irritante que se reproduce cíclicamente sin que se pueda evitar y que, si nadie lo remedia, acabará con la desaparición del equipo antes o después. Eso sí, si esto pasa, por desgracia, sólo importará a los 300 de siempre.