Archivo | diciembre, 2016

Adiós 2016, bienvenido 2017

21 Dic

Llega el tradicional parón deportivo con motivo de la celebración de las Fiestas de Navidad. El cambio de año es un momento propicio para hacer balance de lo acontecido durante los últimos 365 días. En cuanto al deporte abulense, 2016 puede considerarse un buen año con algunos hitos destacables, aunque sin olvidar aquellos hechos no tan positivos que ojalá cambien de rumbo con la llegada de 2017.

Entre los resultados más destacados, el fútbol ha sido el deporte que quizá haya dado más alegrías a los aficionados de la ciudad amurallada. El regreso del Real Ávila C. F. a la Tercera División; la tercera permanencia consecutiva de la Cultural Deportiva Cebrereña en el Grupo VIII, los ascensos de los conjuntos senior y juvenil del Colegios Diocesanos a la Primera División Regional de Aficionados y la División de Honor, respectivamente; o el asentamiento de Rubén Peña con el Eibar en la Primera División son algunos de ellos.

2017

También cabe destacar en el mundo del balompié la salvación del Bosco de Arévalo, la buena temporada del conjunto de fútbol sala femenino del Eclipse o la continuidad de varios equipos juveniles abulenses en la división regional. En el lado opuesto, encontramos la pérdida de categoría de la Casa Social Católica de la Segunda División femenina, la desaparición del Mombeltrán o el descenso del Sotillo a la Provincial.

El baloncesto es otro de los deportes que no olvidará el 2016, un año en el que el Óbila Club de Básket ha vuelto a llevar a cabo su enésimo milagro. Los verderones han firmado su mejor curso en una temporada que quedará para la historia del club gracias a los subcampeonatos en Copa y Liga de la Leb Plata, dos éxitos deportivos cosechados gracias al trabajo de los componentes de este club, que siempre cuenta con uno de los presupuestos más bajos de su categoría.

También ha sido un gran año deportivo para la tenista Paula Arias y la golfista Marta Muñoz. Mientras que la primera cierra una campaña en la que destacan el triunfo en el dobles de Roland Garros y llegar a cuartos de final en Campeonato de España absoluto, donde ha sido la sensación del torneo, la segunda ha disfrutado de su primera temporada como profesional, aunque las lesiones no la han permitido mostrar su verdadero nivel.

Otros dos grandes éxitos han llegado de la mano del ciclismo, un deporte que tras una pequeña travesía por el desierto parece que vuelve a cobrar protagonismo en la provincia de Ávila. La participación de Noel García en los Juegos Paralímpicos de Río, donde rozó los metales, y la convocatoria de Diego Rubio (Caja Rural-Seguros RGA) para participar en el Europeo disputado en Plumelec (Francia) y en el Mundial celebrado en Doha (Catar) son los hechos más destacados en una disciplina que vuelve a tomar el pulso que tuvo en épocas pasadas.

También el atletismo parece gozar de buena salud en la provincia abulense. A la consolidación y crecimientos de las pruebas celebradas en la capital y la provincia abulenses, se han unido diferentes triunfos a nivel nacional de los atletas locales, como los obtenidos por Jaqueline Martín, Roberto Garcinuño, Andrea Jiménez, Juan Carlos Jiménez o Gustavo Delgado. Además, los clubes de rugby, voleibol, ajedrez, pádel, hockey patines, kárate o natación, continúan, sin prisa pero sin pausa, con sus proyectos deportivos.

La situación de las instalaciones deportivas ha sido la auténtica cruz deportiva del año que se despedirá la próxima semana. Nunca es que su situación, ni en cantidad ni en calidad, haya sido boyante, pero los últimos acontecimientos, como lo sucedido en el campo de hierba artificial de Sancti Espíritu o la piscina cubierta de la zona sur de la capital amurallada, presentan un futuro muy negro a corto plazo. La mejora de las infraestructuras, claves para la realización de cualquier deporte, sería el mejor regalo que podrían traer sus majestades los Reyes Magos con el comienzo del año que está apunto de estrenarse.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2017!!!

Fútbol en las redes sociales

15 Dic

En una entrevista, Santiago Segurola dio una de las mejores definiciones sobre Twitter que he escuchado. El periodista vasco describió la red social como “un bar de borrachos”. Quizá sea la definición más adecuada de una herramienta que ha cambiado la forma de comunicarnos e informarnos, pero que como en todo, su mal uso en multitud de situaciones hace que cada día tenga más detractores.

Lo malo no es medio, sino el fin con el que se utiliza. Su aparición en el panorama de la comunicación fue un acierto. Su crecimiento como fenómeno social un éxito. Su repercusión en determinados temas lo convirtió en un termómetro donde tomar el pulso a la actualidad. Su inmediatez en la respuesta se tradujo en un buen método para establecer un feedback directo con los seguidores.

tweetfutbol

Sin embargo, el anonimato y el vacío legal que ofrece Twitter ha acabado por volverse en su contra. Una herramienta donde cada uno pueda decir lo que le venga en gana tras una cuenta y un nombre que puede ser ficticio ha acabado mal. No podía ser de otra forma en un país como éste. Los insultos, las descalificaciones gratuitas y las faltas de respeto hacia todo se han hecho con el control de este peculiar bar.

En el caso que nos ocupa, su repercusión en el deporte abulense, no difiere mucho del panorama general. Como se suele decir, en su utilización ha salido cara y cruz. En la cara, los clubes y deportistas han encontrado una ventana donde comunicarse con sus aficionados y los medios de comunicación un lugar donde informar sobre aquellos asuntos que, por problemas de tiempo y espacio, no pueden incluir en sus formatos tradicionales.

En la cruz, ambos han sufrido en sus carnes la versión más desagradable de la red social. En este sentido, una de las últimas polémicas ha tenido al Real Ávila en el centro de la diana. Desde hace algunas semanas, algunos de los miembros del cuerpo técnico y la directiva, por un lado, y parte de sus aficionados, por el otro, han comenzado una guerra civil en la que sólo habrá damnificados.

El primero, la imagen de un club casi centenario, algo que, como he recalcado en multitud de ocasiones, siempre debe estar por encima de todo y de todos. Como sucede en cualquier conflicto bélico, en esta historia no hay ni buenos ni malos. Tanto los miembros del conjunto de la capital amurallada, como parte de los seguidores encarnados han entrado en un “y tú más” que no acabará bien.

Todos han estado mal. No han acertado quienes han aprovechado la red social para llevar su animadversión hacia determinados estamentos y personas del equipo. Tampoco han estado bien quienes han entrado al trapo de estas provocaciones y ven unos fantasmas que no existen. Y ha fallado el club cuando optó por tomar como decisión la “ley del silencio” ante los medios de comunicación, privando a sus simpatizantes, quienes muchos de ellos ni siquiera saben que eso de Twitter, de conocer e informarse del día a día del equipo.

Con un horizonte donde la situación deportiva es la que es y la falta de objetivos puede convertir la temporada en un trago difícil de digerir, librar una batalla cada siete días, donde dependiendo del resultado de cada partido uno u otro bando sacará pecho, no ayudará en nada. Ni a hacer club, ni a hacer equipo, ni a hacer afición, ni a hacer proyecto.

Por ello, este partido que se ha iniciado en las redes sociales no puede tener ni un capítulo más. Cada uno debe volver a su faceta: los técnicos a entrenar, los futbolistas a jugar, los directivos a dirigir y los aficionados a animar o a criticar con respeto, pero todo ello sobre el terreno de juego y no en una realidad virtual como la que ofrece Twitter.