Archivo | septiembre, 2016

En busca del enésimo milagro

28 Sep

El Óbila Club de Básket iniciará este sábado su octava temporada consecutiva en la Leb Plata. Una vez más, David Mangas ha tenido que realizar un proyecto deportivo desde cero. No es nada nuevo para el técnico abulense, que cumplirá su cuarta campaña en el banquillo de los de la capital amurallada. Con estos ingredientes, los abulenses firmaron el pasado curso su mejor año: subcampeones de Copa y finalistas en los play off de ascenso a Leb Oro.

Repetir será complicado. La plantilla se ha renovado en su totalidad. Por ganas, esfuerzo y trabajo no va a ser. Como siempre, el míster abulense ha tenido que reinventarse un equipo con uno de los presupuestos más bajos de la categoría. A lo largo del verano, el Óbila ha ido anunciando unos fichajes que, como en temporadas anteriores, tienen en su juventud y ganas de progresar en el mundo de la canasta su mejor carta de presentación.

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El Óbila ha realizado ocho incorporaciones.

A falta de cerrar alguna incorporación más, el base Arturo Cruz (23 años, 1.84); los bases-escoltas Javier Marín (22 años, 1.94) y Carlos Noguerol (23 años, 1.85); el escolta Ignacio Ballespín (18 años, 1.94); los aleros Connor Beranek (EEUU, 22 años, 1.98) y Mads Sturup (Dinamarca, 19 años, 1.97); y los pívots Nikola Vujovic (Serbia, 23 años, 2.09) y William Hall (Inglaterra, 25 años, 2.01) defenderán la elástica verderona.

Las nuevas caras han ido llegando a lo largo del último mes, circunstancia que ha complicado la preparación estival de los abulenses. A pesar de ello, los de David Mangas han dado la cara en los tres encuentros de pretemporada que han disputado, todos ellos correspondientes a la XV Copa Castilla y León. Victoria por 80-67 ante Agustinos Leclerc León en la eliminatoria previa; derrota frente a San Pablo Inmobiliaria Burgos por 96-75 en las semifinales; y nuevo triunfo ante Comercial Usa de Valladolid por 67-66 en el partido por el tercer y cuarto puesto.

La marea verderona volverá a ser un factor clave en los encuentros que el Óbila dispute en el Centro de Usos Múltiples Carlos Sastre. Para esta campaña, el conjunto de la capital abulense ha fijado los precios para los abonados en 60 euros para los jóvenes, jubilados y desempleados; 70, para los adultos; 120, el abono familiar; y 140, el abono de empresa, siendo la entrada gratuita para los menores de 12 años. Otra de las novedades ha sido la llegada del serbio Darko Josic como nuevo coordinador de la cantera.

En cuanto a los rivales, dieciséis equipos componen esta temporada la tercera categoría del baloncesto nacional. El Carrefour El Bulevar de Ávila tendrá como rivales al Covirán Granada, conjunto ante el que abrirá la competición este sábado a partir de las 18 horas, Agustinos Leclerc León, Comercial Usa de Valladolid, Aquimisa Laboratorios Queso Zamora, Xuven Cambados, Aceitunas Fragata Morón, Arcos Albacete Básket, Lucentum Alicante, Básket Navarra, Zornotza Saskibaloi Taldea, Básquet Tarragona, Sammic ISB, Hispagan UPB Gandía, Torrons Vicens L’Hospilalet y Seguros Soliss Alcázar.

El sueño de la Primera División

20 Sep

Muy pocos futbolistas cumplen el sueño de jugar en el fútbol profesional. El camino es largo y sólo los elegidos llegan a la cima. Cada temporada, entre Primera y Segunda División, tan sólo unos 900 privilegiados pueden poner en su tarjeta de visita que viven de practicar el deporte que más les gusta. En el caso de provincias pequeñas, como la de Ávila, sin apenas infraestructura deportiva e instalaciones precarias, el reto es todavía más complicado si cabe.

Esta campaña, el abulense Rubén Peña puede presumir de jugar en la Primera División, categoría a la que ascendía el pasado curso de la mano del Leganés, siendo una pieza clave en el ataque pepinero en el tramo más decisivo de la temporada. Sin embargo, el delantero no ha debutado en la Liga de las Estrellas en Butarque. Este verano, Peña fichaba por el Eibar atraído por el proyecto y la estabilidad deportiva del club vasco.

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Ruben Peña ha cumplido su sueño en el Eibar.

La travesía no ha sido fácil. La primera vez que Peña soñó con que sería futbolista profesional era un adolescente. Sus goles en la Zona Norte llamaron la atención del Rayo Vallecano. El delantero abandonó la capital amurallada rumbo al sur de Madrid con el objetivo de cumplir su anhelo. La experiencia en las categorías inferiores del conjunto franjirrojo no fue la esperada. La adaptación no fue fácil. Quizá era demasiado pronto para quedarse entre los mejores.

Pero Rubén no desistió. Entendió que, a veces, para dos pasos hacia adelante hay que dar primero uno para atrás. No sería la última vez que lo pondría en práctica en su carrera. El tiempo le daría la razón. De vuelta a la capital abulense, el Real Ávila llamó a su puerta. Tuvo la confianza y continuidad necesaria para crecer, primero de la mano de José Manuel Manzano y después con José Luis Diezma, hasta convertirse en una pieza clave en el ataque del club encarnado.

Esta vez fue el Real Valladolid el equipo que se fijó en sus cualidades, sus regates, sus asistencias y sus goles. Era el verano de 2012. Peña volvió a hacer su maleta. Probablemente fue la segunda vez que pensó que su llegada a la élite estaba cerca. Quizá no tanto como lo que le esperaba. Se incorporó como parte de la plantilla del filial blanquivioleta. Rápidamente llamó la atención del técnico del primer equipo, Miroslav Djuckic.

El 1 de noviembre de ese mismo año, apenas cuatro meses después de su llegada, debutaba con el Real Valladolid en la Copa del Rey, jugando el partido completo ante el Real Betis. Sólo diez días después, el técnico serbio lo hacía debutar en la máxima categoría del fútbol español en un encuentro ante el Valencia. Esa campaña, Rubén fue convocado en quince ocasiones por el equipo vallisoletano, disputando minutos en seis de ellos. Quizá seguía siendo demasiado pronto para asentarse en la élite.

La salida de Djucik cambió su situación en el club pucelano. Nuevamente, Peña supo reinventarse. No le importó volver sobre sus pasos. Otra vez acertó. En la temporada 13-14 fichó por el Guijuelo de la Segunda División B. Muchos no entendieron esta decisión. Creyeron que era un paso atrás. Nada más lejos de la realidad. Sería el empujón definitivo para cumplir su sueño. Su año con el conjunto chacinero llamó la atención de Asier Garitano, que se lo llevaría al Leganés la siguiente temporada para jugar en la categoría de plata.

¿Cumpliría su sueño a la tercera? En su primer año en el conjunto pepinero, Rubén jugó minutos en treinta encuentros, la mayoría de ellos como lateral derecho, posición a la que había sido reconvertido por el técnico vasco. En su segundo año, las lesiones de los delanteros le dieron una oportunidad en el ataque del Lega. No la desaprovechó. El gol corre por sus venas desde que dio sus primeras patadas a un balón. Sus dianas fueron vitales en el ascenso de los del sur de Madrid. El resto de la historia ya la conocen. Quizá esta vez sí era el momento adecuado para cumplir su sueño de jugar en Primera División.