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Craso error

1 Jun

Ángel Becerril no será el entrenador del Real Ávila Club de Fútbol en la temporada 2016/2017. En la tarde del pasado jueves, los nuevos dueños del club encarnado comunicaban al míster abulense, mediante una llamada telefónica, que no contaban con sus servicios como máximo responsable técnico del primer equipo para el próximo curso.

La noticia pillaba por sorpresa a muchos. Entre ellos, a los aficionados, quienes habían mostrado en diferentes redes sociales su deseo de que el conjunto de la capital amurallada renovara al entrenador que había devuelto al equipo a la Tercera División. En mi opinión, la decisión, respetable por supuesto, es un error por diferentes motivos.

Presentación Ángel Becerril

Carlos Rojas, presidente del Real Ávila, y Ángel Becerril durante su presentación. (Foto: Diario de Ávila).

El primero tiene que ver que con una ley no escrita, pero presente en el deporte del balompié desde que el fútbol es fútbol: un técnico que asciende a un equipo se gana con ello el derecho a continuar en el proyecto. Además, en este punto debemos añadir un acuerdo verbal sobre su continuidad si los encarnados regresaban a categoría nacional. Bien es cierto que este pacto había sido suscrito por la anterior directiva, pero al fin y al cabo la palabra era del Real Ávila y entiendo que el club siempre está por encima de las personas que lo dirigen.

El segundo motivo se basa en los resultados. A nadie se le escapan que estos siempre mandan en el fútbol. Si pierdes, te cesan. Pero si ganas, ¿no deberías continuar con tu labor apoyado por los números? Y los guarismos de Ángel Becerril desde su llegada son indiscutibles. En 19 partidos, el técnico no ha conocido la derrota, sumando quince vitorias y cuatro empates, con 52 goles a favor y sólo 8 en contra. En su debut, los encarnados eran terceros a cinco puntos del líder. En su despedida, celebraban el título de liga en el Adolfo Suárez.

El tercer punto de análisis tiene como protagonistas a los integrantes de la plantilla. Desde su llegada, la sintonía entre futbolistas y entrenador ha sido perfecta. Y si no lo ha sido, Becerril ha sabido lavar los trapos sucios en el vestuario. En seis meses, ni una salida de tono por parte de ningún jugador. En ese tiempo, ni un solo titular en los medios de comunicación que no tuviera que ver con lo meramente deportivo. Y esto, viniendo de dónde venimos, considero que debe destacarse y tiene como uno de sus culpables al técnico abulense.

En este sentido, la continuidad de Ángel Becerril parecía lógica si va a mantenerse el grueso de la plantilla. Este lunes, el nuevo director deportivo del Real Ávila, Carlos González, confirmaba en el programa La Jornada de La 8 TV que ya se ha ofrecido la renovación a 10 de los 14 futbolistas que finalizaron esta campaña. ¿No parece razonable que la progresión de los mismos hubiera seguido en las manos de quien los ha dirigido este año? Parece que esta razón no ha tenido el peso suficiente a la hora de la renovación, al igual que la circunstancia de que Becerril conozca a la perfección el fútbol castellano y leonés, con unas singularidades y características propias que, en otras ocasiones, han sorprendido a muchos que vinieron otra hora con el cartel de primeros espadas.

El cuarto y último aspecto a tener en cuenta tiene que ver con algo menos medible y tangible como es la personalidad. En primer lugar, tras la dimisión de Luis Ortega, Ángel Becerril no dudó ni un segundo en aceptar un reto que otros declinaron con la misma rapidez. En segundo término, su salida debería ponerse en las clases de los Máster de Educación, Saber Estar y Estilo. Al día siguiente de conocerse la noticia, Álex García entrevistaba a Ángel Becerril en su programa Ser Deportivos (Cadena Ser). Muchos hubieran disparado con bala. Otros hubieran aprovechado para echar mierda sobre la entidad. Sin embargo, el míster sólo tuvo palabras de agradecimiento. Para sus futbolistas. Para la afición. Y hasta para el club. Como dice la Biblia: por sus obras los conoceréis. En este caso, ha quedado clara la magnitud de la persona que hay detrás del personaje.

Por todo ello, desde estas líneas sólo me queda agradecer a Ángel Becerril su trabajo, su esfuerzo, su dedicación, su compromiso, su profesionalidad y su comportamiento. Ha demostrado ser un hombre de fútbol, un hombre de club, algo que es digno de alabar en una época donde los intereses económicos empezaron a mandar sobre los sentimientos hace ya demasiado tiempo. Si es verdad que los clubes crecen, como dicen, por la labor y actitud de cada uno de los miembros que los componen, no cabe ninguna duda de que el Real Ávila es hoy un poquito más grande que hace unos meses. Gracias por todo Ángel, que ha sido mucho, y suerte en tus próximos retos.