Archivo | 1:51 pm

El futuro ya está aquí

5 Abr

Ya es oficial. Gestfootball Elite es el nuevo máximo accionista del Real Ávila C.F. SAD. Desde hace unos meses, esta sociedad mercantil, con sede en Madrid, ya había aterrizado en las oficinas del estadio municipal Adolfo Suárez. Sin embargo, no fue hasta el pasado jueves cuando se producía el traspaso de las 148.231 acciones, el 67 % del total de títulos del club encarnado, hasta ese momento en manos del ex jugador Javier Pindado, quien el pasado verano las adquiría al precio simbólico de un euro para que el conjunto de la ciudad amurallada pudiera seguir con vida.

Su llegada es una buena noticia. Que alguien tenga interés en adquirir un equipo que se encuentra en concurso de acreedores, con la que está cayendo económicamente hablando, no puede calificarse de otra manera. Los pasos que de ahora en adelante se den, marcarán el futuro de un club que cuenta con 93 años de historia y que puede tener en el horizonte de su Centenario, que tendrá lugar en 2023, una fecha redonda en la que marcarse unos objetivos a medio plazo que devuelvan al club el esplendor de épocas pasadas.

Grada Adolfo Suárez vacía

Uno de los proyectos de los nuevos accionistas se centra en la remodelación del Adolfo Suárez. (Foto: Diario de Ávila).

La afición está expectante ante la llegada de los nuevos gestores. Quizá temerosa sobre el qué, el cómo y el cuándo de los planes que tienen en mente. Que la parroquia encarnada tenga unas sensaciones en las que la desconfianza y la ilusión se mezclan sin tener claro el límite entre ambas es normal a día de hoy.

Los aficionados, los más fieles, el medio millar de siempre que no ha abandonado al equipo ni tras el descenso a la Primera División Regional de Aficionados, han visto de todo en las últimas temporadas. Han conocido todo tipo de proyectos que siempre llegaban llenos de promesas. En la mayoría de las presentaciones de estos se repetían las mismas palabras: Segunda B, nuevo estadio, trasparencia, autofinanciación, profesionalización del club…

Al final, poco o nada de esto se hacía realidad. En ocasiones, incluso de daban más pasos para atrás que para adelante. Unos lo intentaron de todas las maneras que pudieron a pesar de ver como cada puerta que tocaban no se abría o se cerraba ante sus narices. Otros se equivocaron y rápido se dieron cuenta que esta casa no era la idónea para sus planes. Y algunos hicieron malabares para que el paciente siguiera con vida cuando todos esperaban la fecha y la hora en la que sería el entierro.

En total, desde que Anastasio Martín del Río abandonara en 2005 la presidencia a la que había llegado en el verano de 1992, los socios del Ávila han visto pasar nueve presidentes por el palco, el mismo número de entrenadores por el banquillo y centenares de jugadores por el terreno de juego del Adolfo Suárez. Demasiados nombres. Demasiados proyectos. Demasiados cambios. Demasiada inestabilidad cada verano, siempre con la sombra de la desaparición sobrevolando por el Adolfo Suárez.

Aunque pueda sonar a barbaridad, quizá el descenso del pasado año haya venido bien. A veces tocar fondo es la mejor manera que hay para tomar impulso. Como decía John Benjamin Toshack, hay momentos en los que hay que dar un paso hacia atrás para luego dar dos adelante. La pérdida de categoría supuso varias circunstancias que deben ser positivas en el futuro a corto plazo. Primero, el equipo volvió a mirar a la casa, a los jugadores abulenses, que como suele suceder en el mundo del fútbol, cuando vienen mal dadas, no dudaron en dar un paso al frente y han sacado las castañas del fuego. Segundo, muchos se han dado cuenta de que, a pesar de que parezca que el Ávila ya no le importa a nadie, hace falta más que un descenso para que deje de respirar.

Hasta la llegada del verano, los nuevos dueños del club encarnado tienen tiempo para ir dando pasos cortos pero firmes que, poco a poco, enganchen a los aficionados. Que hagan que el Ávila vuelva a ser sentido como suyo por los abulenses. En la parcela deportiva, deben comenzar a trabajar en una plantilla que, con el grueso de la de esta temporada y la llegada de algunos refuerzos de calidad, devuelva la ilusión en el regreso a la Tercera División. Sin locuras y sin olvidarnos de quiénes somos y dónde estamos, lo que nos evitará repetir errores del pasado. En la parcela económica, deben hacer que el club vuelva a ser atractivo para los empresarios locales y seguir dando pasos en el proyecto de la ciudad deportiva que, a priori, será bueno para todos.

El éxito a medio plazo del nuevo proyecto, no será el éxito de Gestfootball Elite. Tampoco será el éxito del Real Ávila. Si lo hay, si se consigue, si se alcanza, el éxito será el de toda una ciudad y una sociedad como la abulense, instalada y acostumbrada al fatalismo y la derrota en muchos ámbitos del día a día en los últimos tiempos. Como pasa con el tren. Como ocurre con el Museo del Prado. Como sucede con las empresas que nunca acaban de llegar a los polígonos industriales. Como he dicho y repetido en muchos de mis artículos, el Real Ávila será lo que los abulenses quieran que sea. El resto es literatura que puede ponerse en un papel y, como todos sabemos, el papel lo aguanta todo.