Ganar, ganar y volver a ganar

9 Feb

Luis Aragonés ha sido uno de los grandes protagonistas de la historia del balompié español. Lo fue tanto por sus éxitos deportivos, como jugador primero y como entrenador después, como por sus frases célebres en los medios de comunicación. Entre ellas, una de las más recordadas, es aquella rueda de prensa en la que, siendo técnico del Atlético de Madrid, fue preguntado sobre qué era lo más importante en el fútbol. Su repuesta no dejó ninguna duda: “Ganar, ganar y volver ganar, y luego ganar, ganar y volver a ganar, y después ganar, ganar y volver a ganar”.

Real Ávila-Arandina 14-15 (1)

Encuentro Real Ávila-Arandina (Foto: Diario de Ávila)

Tan simple y tan complejo. Aragonés tenía toda la razón. Al final, todo se reduce a conseguir los tres puntos, sin importar el cómo, el cuándo o el dónde. Precisamente, esa victoria es la actual obsesión del Real Ávila.

La necesidad de un triunfo está en la mente de jugadores, técnicos, directivos y aficionados desde hace ya demasiado tiempo, algo comprensible si comprobamos que la última victoria encarnada data del 11 de octubre del pasado año. Cuatro meses han transcurrido desde aquel triunfo por 0-2 ante el Almazán en La Arboleda, un periodo en el que el conjunto de la ciudad amurallada ha disputado la friolera de quince partidos, con un balance de seis empates y nueve derrotas.

Con estos números, se entiende perfectamente la preocupación existente en los componentes del Real Ávila, quienes desde hace unas semanas vienen resaltando la prioridad de sumar esos tres puntos sí o sí en cada una de sus apariciones públicas, sin que la victoria acabe de llegar. Por ello, muchos dan por hecho el descenso a Regional del actual colista del Grupo VIII de la Tercera División. Otros, entre los que me encuentro, nos negamos a aceptar esta situación y creemos, quizá guiados más por el corazón que por la cabeza, que el milagro todavía es posible.

De aquí a mayo, el Ávila jugará dieciséis partidos. Los encarnados deberán quedarse con los tres puntos en, al menos, doce de ellos. No hay más cuentas. No hay más calculadoras. No hay más matemáticas a las que agarrarse. Becerril, Almazán, Villaralbo, Mirandés B, Salmantino, Villa de Simancas y La Bañeza, en casa, y Tordesillas, La Granja, La Virgen del Camino, Burgos Promesas 2000, Beroil Bupolsa, Segoviana, Palencia, Bembibre y Cebrereña, lejos del Adolfo Suárez, serán los rivales.

Siendo realistas, la empresa está difícil, pero no imposible. La llegada de refuerzos en el mercado de invierno debe aportar un salto de calidad y veteranía al equipo, además de goles, talón de Aquiles de los encarnados hasta el momento. Si esto no se consigue de manera inmediata, el descenso será una realidad hasta para quienes nos negamos a creérnoslo. Toni Ayala debe transmitir a su plantilla la idea del Sabio de Hortaleza, pues cada siete días, desde este próximo fin de semana, independientemente del rival, solo va a valer aquello del “ganar, ganar y volver ganar, y luego ganar, ganar y volver a ganar, y después ganar, ganar y volver a ganar…”

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