Archivo | noviembre, 2014

Un cambio necesario

17 Nov

Mañana intensa en los despachos del Adolfo Suárez la de este lunes. Primero, Borja Jiménez ponía su cargo a disposición del club tras los últimos resultados. Segundo, el Real Ávila la aceptaba y convocaba una rueda de prensa en la que, junto al ex entrenador abulense, comparecía Juan Rodríguez ‘Juanito’, quien agradecía el trabajo de éste al frente del equipo, al cual continuará ligado dentro de su estructura deportiva . Tercero, el club de la ciudad amurallada daba a conocer el nombre de su sustituto, el canario Antonio Raimundo García Ayala, conocido futbolísticamente como Toni Ayala.

Como suele suceder en el mundo del fútbol, los resultados mandan. Si bien el objetivo para esta temporada era salir a competir sin la presión de jugar los play off de ascenso como en campañas anteriores, dos victorias y cuatro empates, con tan solo seis goles a favor, parecía poco bagaje en las doce primeras jornadas para un equipo como el Ávila. Pero más lejos de los números, las sensaciones ofrecidas por el conjunto de la ciudad amurallada, principalmente en casa, y el ‘run, run’ de la grada sobre la figura de Jiménez cada partido han llevado a los directivos a tomar una decisión antes del clásico ante la Gimnástica Segoviana, donde un mal encuentro podría haber producido un estallido en la grada.

Toni Ayala

Personalmente, considero que el cambio era necesario para dar la vuelta a una dinámica peligrosa, muy peligrosa, que lejos del puesto en la clasificación, anecdótico en el mes de noviembre, estaba empezando a convertir la posibilidad de un descenso a Regional en una realidad. Como suele suceder en estos casos, la culpa no es solo del entrenador, por lo que los jugadores pasarán a ser ahora los examinados con lupa tras la marcha del míster, quien desde su llegada al banquillo no contó con el apoyo de la afición por diferentes motivos. En su haber quedará el trabajo y dedicación al club y su implicación con él este verano, donde ponerse al frente de la nave a dos semanas de iniciarse la temporada y sin jugadores era más un marrón que un caramelo.

Ligado siempre a equipos canarios, San Isidro, Atlético Ganadilla o Las Zocas entre otros, el nuevo inquilino del banquillo tiene ante sí un reto complicado. Cuando en la jornada de este martes se ponga el mono de trabajo y salte al césped del Adolfo Suárez, Ayala tendrá ante sí una plantilla excesivamente joven a la que ha de cambiar la dinámica negativa de juego y resultados, algo que suele ser complicado cuando el problema esté quizá más en la cabeza que en las piernas de los futbolistas.

En el debe del nuevo técnico encarnado puede estar su desconocimiento del Grupo VIII de la Tercera División. Su puesta de largo será ante el eterno rival, un choque que siempre es un arma de doble filo. Una victoria en el clásico puede ser suficiente para que vuelva la comunión entre equipo y afición, aunque una derrota, sobre todo si es con una mala actitud, puede hacer que el socio, una vez fuera del equipo uno de sus señalados como culpable de la situación, cambie la dirección del ‘run, run’ del banquillo al césped. Como suele suceder en estos casos, sólo el tiempo dictaminará si se ha tomado o no la decisión acertada.

Es lo que hay

4 Nov

Vivimos una época que nuestros bisnietos, bueno, los de aquellos que se atrevan a tener descendencia con la que está cayendo, conocerán como la de “es lo que hay”. Que uno estudió una carrera y dos máster para terminar trabajando en un restaurante de comida rápida por 500 euros, pues ya sabes, “es lo que hay”. Que otro pagó miles de impuestos para vivir en una prometida sociedad del bienestar, que lo sería si no fuera por el deterioro, y lo que queda, en enseñanza, sanidad, pensiones,…, pues ya se avisó, “es lo que hay”. O que algunos pocos han vivido a cuerpo de rey llevándoselo crudo, mientras que otros muchos pagaremos las copas de una fiesta a la que ni fuimos invitados, pues no protestes, “es lo que hay”.

El deporte, como parte de la sociedad, no es ajeno a esta situación. La consecuencia ha sido directa: merma en las condiciones y salarios de los deportistas; empeoramiento de las instalaciones; y un descenso en el número de equipos y aficionados. Todo este cúmulo de circunstancias, que se ha notado a nivel nacional y, como en otras parcelas, con mayor gravedad en la provincia abulense, ha llevado a que los que han sobrevivido no puedan más que pedir a sus fieles que aguanten; que sigan al pie del cañón sin apenas nada a cambio; que cómo se va a exigir más “si esto es lo que hay y gracias”.

Real Ávila-Colegios Diocesanos juvenil 14-15

Yo, que nunca fui conformista y siempre pensé que con `trabajo, trabajo y trabajo´ toda situación mejora, me he unido desgraciadamente a esa corriente del “es lo que hay”, a dejar pasar el tiempo conformándome “con lo que toca” sin luchar para cambiarlo, fruto, probablemente, del desengaño y la frustración que en los tiempos actuales azota a toda una generación, la cual, y ojalá me equivoque, pasará a ser conocida no como la ‘generación perdida’, tal y como nos habían dicho, si no, algo más dramático, como la ‘generación no vivida’, ya que al final, si uno no hace nada, pues no vive.

Por todo esto, desde hace algunos meses, mis entradas en este blog, donde, siempre desde el respeto y con el fin de ayudar a mejorar a través de la crítica constructiva, he sido duro en mis comentarios con aquello y aquellos que me parecía que no estaban haciendo las cosas como yo pensaba que debían hacerse, podrían calificarse como ‘light’.

Algunos de mis lectores, que además son amigos, me echan en cara que no dé más caña al Real Ávila tras perder tres partidos consecutivos en casa en el Grupo VIII de la Tercera División, recordándome como yo he visto pitar al equipo en el Adolfo Suárez tras empatar con el líder del Grupo I de la Segunda División B. Otros me recuerdan que no puedo calificar como éxito que un deporte de pabellón salga en la división de bronce nacional, cuando, otra hora, vibraba con otro que lograba títulos en la máxima categoría. O como algunos me apuntan que muchas de las líneas que aquí se escriben no han de estar dedicadas a quienes compiten, si no a quienes no están en la palestra deportiva y los motivos de su ausencia.

Todo esto, llevado a nuestro Real Ávila, Cultural Deportiva Cebrereña, Óbila, RAC, karatekas, tenistas o ciclistas, debe tener una lectura que, como la mayoría de situaciones en la vida, encontrará en el término medio la virtud. ¿Debemos exigir demasiado con la que está cayendo? Creo que no. ¿Debemos dejar pasar el tiempo sin ser críticos con la situación de los diferentes clubes y deportistas? Pues tampoco.

Entiendo que todos, y cuando digo todos me refiero a deportistas, entrenadores, directivos, aficionados y periodistas, debemos remar en la misma dirección y hacer un frente común donde la comprensión sea protagonista, por supuesto, pero en la que la crítica constructiva, el esfuerzo por mejorar y la ambición sean las mejores armas para luchar contra ese “es lo que hay”, cuyo final, no nos engañemos, no es otro que la desesperación total de todo.