Archivo | junio, 2014

Larga travesía por el desierto

25 Jun

Se avecinan años parcos informativamente hablando. Nos espera una larga travesía por el desierto. Si nos quedamos como estamos, no vamos mal. Estas son algunas de las frases sacadas de una conversación que, hace unos días, mantenía con dos compañeros de profesión en una red social con el deporte de Ávila como protagonista. La conclusión no pudo ser peor: el futuro es negro. Bueno, sí podría serlo: el futuro es muy negro.

Lejos quedan los años de vino y rosas donde los aficionados al deporte en la capital amurallada disfrutábamos de un Real Ávila asentado en Segunda División B; celebrábamos las victorias y títulos en las máximas competiciones nacionales y europeas del equipo de voleibol femenino de la Casa Social Católica; acudíamos a ver los partidos del Colegio Diocesano en División de Honor; vibrábamos frente al televisor las tardes de verano con las gestas de los Jiménez, Sastre o Mancebo en las tres grandes Vueltas; o perdíamos la cuenta de las medallas conseguidas por los karatekas y atletas locales.

Carlos Sastre Tour Francia 2008

De todo aquello, poco o nada queda. Quienes día a día seguimos la información deportiva a través de los medios de comunicación abulenses tenemos ante sí un panorama cada vez más dantesco. El secretismo en torno a un Real Ávila que, a día de hoy, no sabemos si existirá o no la temporada 2014/2015; declaraciones de los responsables del Óbila Club de Basket en las que dejan caer que salir a competir la próxima campaña en Leb Plata o EBA es poco más que una utopía; o noticias de dirigentes, de los pocos que quedan por estos lares, que quieren dar un paso a un lado y no encuentran relevo, caso de Ángel Sastre en la Cultural y Deportiva Cebrereña.

Sí a todo esto sumamos otros hitos acontecidos durante los últimos tiempos como la desaparición del balonmano; la eliminación del Circuito de Carreras Ecosport; la falta de acuerdo en el fútbol base, aquello de los ‘pequeños Reinos de Taifas’, que llevará a su autodestrucción por falta de unión entre clubes; o los problemas técnicos y económicos que encuentran aquellas disciplinas que intentan abrirse camino como el tenis o el pádel, solo se me viene a la mente aquello del “mejor apaga y vámonos”.

Que en mi opinión Ávila es una ciudad cuyos habitantes son poco aficionados al deporte local, sí. Que la crisis económica ha influido y ha hecho que ni aquellas empresas que siempre apoyaban puedan hacerlo, también. Que las infraestructuras de las que disponemos frenan a nuestro deporte y a nuestros deportistas, pues quizá.

Lo único cierto es que si esta sangría no cesa, si a quienes todavía nos preocupa que el deporte sea una vía más de desarrollo para la capital y su provincia nos ponemos las pilas y hacemos algo, ciertamente no se el qué, en no mucho tiempo, más pronto que tarde, tendremos que acudir a las hemerotecas cada vez que queramos conocer algo del deporte abulense.

Annus horribilis

4 Jun

¿Ha sido malo el año futbolístico abulense? Sí. ¿Podría haber sido peor? También. ¿Qué nos deparará el futuro? Quizá sea mejor ni pensarlo. Llegado el mes de mayo es hora de hacer balance de la temporada del balompié en la capital amurallada y su provincia, un año donde se me antoja complicado poder dar el aprobado.

Sin lugar a dudas, el mayor logro lo han conseguido los dos equipos más representativos, Real Ávila y Cultural y Deportiva Cebrereña, pues ambos clubes cumplieron sus objetivos marcados, haya por el mes de septiembre, en el Grupo VIII de la Tercera División. Como sobresaliente podría calificarse la temporada de los verdiblancos, ya que con una plantilla cien por cien de la tierra han logrado mantener la categoría, tras tres intentos fallidos, de la mano de Pepe García.

En cuanto al Ávila, todo lo extradeportivo, principalmente el concurso de acreedores surgido en el mes de enero, ha marcado su agenda y ha hecho que al final, lo deportivo haya pasado a un segundo plano. Sin embargo, a muchos nos ha quedado la sensación de que, por calidad propia y visto el nivel de los conjuntos castellano y leoneses de esta campaña, la plantilla encarnada debería haber luchado por un primer puesto con el que, quién sabe, se hubiera podido lograr el tan ansiado regreso a la división de bronce del fútbol español.

Juli (Colegios Diocesanos), máximo goleador Nacional 13-14

Un peldaño más abajo, en la Primera División Regional de Aficionados, no han ido bien las cosas. Si bien las características de las localidades abulenses hacen que el mero hecho de competir en esta división ya sea un éxito, los tres representantes abulenses han estado en la parte baja de la clasificación toda la temporada. El Bosco de Arévalo se ha salvado en los terrenos de juego, mejorando sus resultados de temporadas anteriores, mientras que Sotillo y El Tiemblo han ocupado plazas de descenso, una situación que podrían revertir este verano en los despachos ante los problemas de la Federación regional para cubrir los puestos en esta categoría.

También como negativo ha de calificarse el proyecto mediante el cual El Tiemblo pasaba a ser filial del Ávila, pues ningún jugador de este club ha llegado a ir ni convocado con los encarnados en toda la temporada. Además, como ya sucediera en años anteriores, el campeón de la Provincial, el Mombeltrán C.F., puede que no haga efectivo su ascenso por motivos económicos.

El fútbol femenino también ha sido sinónimo de decepción en la 2013-2014. Si bien es cierto que la temporada arrancaba con la buena noticia de la aparición del C.D. Eclipse Ávila para cubrir el hueco dejado por el Real Ávila en el fútbol sala, que de la mano de Iván Lastras del Pozo había realizado dos magníficas temporadas en categoría regional, la Casa Social Católica ha cumplido sus objetivos de aquella manera.

Las verdiblancas seguirán un año más en la Segunda División, magnífica noticia, pero tras un inicio esperanzador, los malos resultados en la segunda vuelta han llevado a salvar la categoría sobre la bocina en el último encuentro. Por su parte, su filial, que disputaba su segunda campaña en la Primera División Regional, también lograba la permanencia tras estar la mayor parte de la temporada en la zona baja de la clasificación.

Misma tónica en cuanto al fútbol base. En juveniles, si este año teníamos dos representantes en la Liga Nacional, Colegios Diocesanos y Zona Norte, la próxima temporada no tendremos ninguno. Esta situación reabre un viejo debate que debe hacer reflexionar a los representantes de los diferentes clubes y, de una vez por todas, remar en la misma dirección y resolver ese problema que yo suelo describir con aquello de “los pequeños reinos de taifas”, donde el único que pierde es el propio fútbol abulense.

También en categoría juvenil, no han ido mejor las cosas en la Primera División Regional, donde si bien el Real Ávila repetirá el próximo curso tras lograr la permanencia, no podrá hacer lo mismo la Casa Social Católica, que será sustituido por el Arenas C.F., quien salía campeón en la liga provincial.

Un año más, el Real Ávila seguirá teniendo representantes en competiciones regionales en las categorías cadete e infantil, donde los encarnados finalizaban en cuarta y décima posición, respectivamente.

Por último, los equipos infantil y cadete del Bosco de Arévalo se encuentran inmersos en las fases de ascenso regionales, pero todo hace indicar que ninguno de los dos logrará subir tras los resultados obtenidos en las primeras jornadas de la liguilla.