Archivo | mayo, 2013

Balance positivo

28 May

Como cada año, la llegada del mes de mayo es sinónimo de balance deportivo, un análisis ligado cada temporada al final de las competiciones y que en el caso del fútbol abulense debe calificarse como positivo esta campaña.

Si bien es cierto que el equipo más representativo del deporte del balompié, el Real Ávila C.F., ha realizado una de sus peores últimas treinta temporadas, pues habría que retroceder a los años donde los de la capital amurallada deambulaban por las categorías regionales a finales de los setenta para encontrar un annus horribilis como el vivido en el Adolfo Suárez, los éxitos han llegado en forma de ascensos y salvaciones de la mano del resto de representantes.

La primera matrícula de honor del curso ha sido para la Cultural y Deportiva Cebrereña. De la mano de Pepe García, los de Cebreros han firmado una campaña excepcional que los devolverá a la Tercera División. Será la cuarta ocasión en la que los verdiblancos compitan en el grupo VIII. El objetivo será el mismo que las tres anteriores, la salvación, una permanencia que debe cimentarse en El Mancho, un fortín donde han de sumarse los puntos que permitan a los de la provincia consolidarse en categoría nacional.

La Cebre ha realizado un campeonato inmaculado desde el mes de septiembre que lo ha llevado a proclamarse campeón del grupo I de la Primera División Regional de Aficionados de Castilla y León, liderato que cogía a finales del pasado año y que ha mantenido hasta la última jornada en un bonito pulso con el Becerril. Finalmente, eran los cebrereños los que se llevaban el gato al agua con una plantilla compuesta por jóvenes futbolistas de la tierra acompañados por otros ya contrastados, casos de Barrera, Piru o David Terleira.

Cultural Deportiva Cebrereña 12-13

En esta misma categoría, hay que realizar una mención especial para el Sotillo de La Adrada. Los del Alto Tiétar se han ganado sobre el césped la salvación en su regreso a dicha competición, con destacadas victorias ante algunos de los gallitos del grupo y otros triunfos ante los de su liga. Gracias a ello, los sotillanos podrán seguir disfrutando del fútbol regional en la 2013-2014.

En el lado opuesto se ha situado el Bosco de Arévalo, conjunto que ha descendido. Sin embargo, la crisis económica podría dejar a su paso desapariciones o renuncias al ascenso que permitirían a los morañegos continuar un año más en la Regional de Aficionados.

Un peldaño más abajo, El Tiemblo alzaba el título en la Liga Provincial. Los de Carlos Rojas han dominado el campeonato desde sus inicios y sólo, en determinadas fases de la competición, Mombeltrán, El Arenal y el Deportivo Arenas han sido una amenaza real al dominio de los del Alberche, que ya trabajan en los despachos para hacer efectivo su ascenso.

El fútbol femenino también ha sido sinónimo de éxito en la 2012-2013. A pesar de que el año arrancaba con la triste noticia de la desaparición del equipo de fútbol sala del Real Ávila, que de la mano de Iván Lastras del Pozo había realizado dos magníficas temporadas en categoría regional, la Casa Social Católica ha vuelto a cumplir.

Con la llegada de Miguel Ángel Sampedro al banquillo, las verdinegras han finalizado en un más que meritorio sexto puesto en el grupo 5 de la Segunda División. Además, su filial, que debutaba en la Primera División Regional, salvaba la categoría.

Misma tónica en cuanto al fútbol base. En juveniles, doble alegría, con permanencia de la Zona Norte en Liga Nacional y ascenso del Colegios Diocesanos a dicha categoría. Tras confiar una temporada más en Luis Miguel Martín del Río para el banquillo, los azulones firmaban una magnifica primera vuelta que no hacía presagiar el desenlace de nervios y calculadoras acontecido en el mes de mayo, donde la Zona Norte tuvo que vencer su último partido en el Sánchez Granados ante el Zamora y esperar otros resultados para evitar los arrastres de División de Honor y certificar su permanencia.

Además, en la Primera División Regional juvenil, la Casa Social Católica finalizaba en una cómoda sexta posición de la tabla, donde la próxima campaña el Real Ávila sustituirá como representante abulense al descendido Bosco de Arévalo.

Un año más, el Real Ávila terminaba con los de arriba en la Primera División Regional infantil, categoría que no podía mantener el Colegios Diocesanos en su primera experiencia en la misma.

Por último, durante estas semanas, diferentes representantes abulenses se encuentran inmersos en las fases regionales, donde algún ascenso sería una buena guinda para el pastel. Mientras que el Real Ávila busca este objetivo en categoría cadete, el Bosco de Arévalo, el Colegios Diocesanos y la Zona Norte hacen lo propio en infantil, alevín y benjamín, respectivamente.

¿Y ahora qué?

13 May

El Adolfo Suárez despedía la temporada 2012/2013 con un clásico ante la Gimnástica Segoviana en el que, como escribían este lunes mis compañeros Alberto Sánchez, en las páginas de Diario de Ávila, y Ángel Alameda, en www.deportesavila.com, el conjunto encarnado ni siquiera compadeció, con un bagaje de un solo tiro a puerta en el descuento que lo dice todo. El choque podría resumirse con aquella célebre frase del golpe de Estado perpetrado por el coronel Tejero el 21 de febrero de 1981, que trasladada a lo que nos ocupa en estas líneas rezaría aquello de que el Ávila “ni está, ni se le espera”.

He de reconocer que tras haber visto más de veinte derbis entre los jugados en la capital amurallada y la ciudad del Acueducto, éste fue el peor. Probablemente incluso fue uno de los peores encuentros que he visto a los encarnados tras más de 20 años al pie del cañón. El Ávila desaprovechó la oportunidad de dejar un buen sabor de boca a su parroquia, tras una mala temporada, con una victoria ante su eterno rival, que además le hubiera complicado su clasificación para la fase de play off de ascenso a la Segunda División B.

Clásico 12-13

El ambiente en la vetusta grada del municipal abulense fue frío, como si estuviéramos en enero, como si no fuera un clásico lo que se estaba disputando. No hubo ambiente. No hubo cánticos. No hubo voces. No hubo protestas. No hubo reproches. Como esa madre que cansada de luchar por su hijo drogadicto acaba comprándole las dosis para calmar su ansiedad, los aficionados abulenses se han resignado.

Conscientes de la situación del club, la cual intuyen, pues ésta no se explica como es debido desde la directiva, el miedo se ha apoderado de ellos. Otra temporada, la pitada y pañolada al final del choque, no solo por este partido sino por la campaña entera, hubiera sido de las de portada de periódico, pues, con o sin dinero, con jugadores de aquí o de allí, el Real Ávila no puede finalizar en la zona media de la clasificación del grupo VIII de la Tercera División.

Sin embargo, el miedo a que “éste sea el último partido” se ha traducido durante las últimas campañas en falta de crítica, de exigencia, de objetivos, pues la desaparición supondría la pérdida de un ser querido para muchos de nosotros, alguien con quién hemos reído, con quien hemos llorado, con quien hemos vivido, y no queremos ser nosotros, los fieles, los de siempre, los que no hemos abandonado el barco a pesar de la marejada, los que demos la puntilla.

Se abre durante este mes un periodo donde el único objetivo debe ser la planificación de la próxima temporada, la de la ilusión, la del 90 aniversario, la de la fusión del equipo con la ciudad, y, por qué no, la del ascenso, donde la transparencia debe ser la única norma que rija este proceso si el Ávila no quiere ver cómo hasta los incondicionales doblamos la rodilla.

Durante los próximos días, la directiva debe evaluar a los técnicos; los técnicos deben evaluar a los jugadores; y los socios deben evaluar a la directiva, porque, que nadie se olvide, con o sin S.A.D., el fútbol es de los aficionados.