Archivo | abril, 2013

Tiempo muerto

29 Abr

Óbila C.B. ponía punto y final a su temporada en Guadalajara, ciudad en la que equipo castellano-manchego apeaba a los verderones de la lucha por el ascenso en la primera eliminatoria de los play-off a Leb Oro.

Aunque los abulenses ya habían conseguido el aprobado este curso cuando el pasado mes de agosto lograban salvar esta temporada con la inscripción del primer equipo en la tercera categoría del baloncesto nacional, gracias a la aparición in extremis de Grupo Eulen como patrocinador principal y a la renovación del contrato de vinculación como filial con Baloncesto Fuenlabrada, dicha campaña no puede calificarse como buena.

Los resultados deportivos han sido pobres, pues en una competición donde la falta de recursos económicos se ha traducido en un descenso del número y del nivel competitivo de los equipos, el Óbila tan sólo ha logrado sumar 8 victorias en 22 partidos, siendo noveno de once conjuntos en la liga regular. A ello se ha unido la inestabilidad de la plantilla con continuas altas y bajas, que además han sido en nombres y puestos clave del equipo, en una competición demasiado corta como para darse el lujo de tener tantos cambios.

Otro aspecto negativo que nos deja este año ha sido el descenso de aficionados que cada sábado se han acercado al Centro de Usos Múltiples Carlos Sastre, donde la marea verde ha pasado de estar compuesta por más de un millar de fieles a situarse en unos 700 espectadores de media.

C.U.M. Carlos Sastre

Esta situación me recuerda a la acontecida en su día con el voleibol femenino y reafirma una teoría que manejo desde hace tiempo. Ésta se basa en que en Ávila quizá no valoramos lo poco que tenemos y lo que cuesta mantenerlo y rápidamente nos cansamos cuando se llega al techo de nuestras posibilidades deportivas, en vez de seguir sumando entre todos para que aunque sólo sea no perdamos lo que se ha conseguido.

Por último, esta campaña nos deja la salida de Héctor Palencia como presidente, artífice sin lugar a dudas de la resurrección del deporte de la canasta en la ciudad amurallada. Impulsor del proyecto desde su nacimiento hace once años, Héctor Palencia ha llevado las riendas del club con un modelo de gestión personalista, lo que ha se ha traducido en aspectos positivos y negativos para el propio equipo.

Ahora, se abre una etapa en la que los nuevos directivos deben definir cuál va a ser su modelo y comprobar si la salida del expresidente no tiene como consecuencia directa la desaparición del propio club, como tantas veces ha sucedido en el mundo del deporte cuando un equipo está tan directamente relacionado a un nombre.

En los próximos meses, el baloncesto pasará a un segundo plano ante la falta de competición, pero cuando en la segunda quincena de junio vuelva a estar en la primera línea de la información deportiva local, espero leer que el equipo trabaja en la confección de una plantilla competitiva, que el número de socios aumenta, que los patrocinadores renuevan la confianza en el club,…

¿Cantera o cartera?

10 Abr

Vicente, Tuto o Álex son algunos de los nombres propios que durante las últimas jornadas han tomado protagonismo en el Real Ávila. Con el denominador común de ser jóvenes y de la tierra, estos futbolistas parece que han entendido el mensaje lanzado por José Luis Diezma, a quien no le ha temblado la mano a la hora de sacar del once inicial, incluso del club, a los que fueron habituales durante la primera parte de la temporada por estos jugadores que, en ocasiones, no llegan ni siquiera a la mayoría de edad.

La respuesta de los futbolistas no podría haber sido mejor, pues estos han dado un paso al frente cuando parecía que todos pedíamos que llegara cuanto antes el final de la liga y son culpables de parte del cambio realizado por el equipo durante las últimas semanas. Éste se ha traducido en la mejor racha de resultados de la temporada y en que el aficionado se vaya cada domingo del Adolfo Suárez con la satisfacción de ver que la encarnada ha sido sudada durante los noventa minutos.

En un debate eterno que constantemente está presente en el mundo del fútbol, ¿cantera o cartera?, el equipo de la ciudad amurallada parece haber entendido que ante la falta de recursos económicos por la actual coyuntura económica, aunque en tiempos de bonanza la nuestra también ha sido una casa pobre, la apuesta por la gente de Ávila debe ser el camino sobre el que cimentar un futuro a corto a plazo. En él, el Ávila se ha de mover entre la necesidad de seguir vivo sin olvidarse de que la falta de objetivos mayores puede acabar por despoblar las gradas del municipal abulense, ya de por sí muy vacías incluso cuando el viento soplaba a favor, tras diez años en el pozo de la Tercera División.

Real Ávila juvenil 12-13

La apuesta, la cual comparto y defiendo, no es fácil de llevar a cabo por diferentes motivos. El primero de ellos, además de probablemente el más antiguo, pues lo conozco de que tengo uso de razón, es la falta de relación y entendimiento entre los diferentes clubes que trabajan con el fútbol base. En una sin razón donde cada club defiende su pequeño Reino de Taifas, opción que respeto pero no comparto, se echa en falta una unión que canalice los mejores talentos abulenses hasta la edad juvenil, donde, desde un conjunto en Liga Nacional o División de Honor, estos puedan dar el salto al primer equipo.

La segunda circunstancia se escapa al dominio del propio club, pues la falta de trabajo y opciones académicas en Ávila se traduce en que aquellos, tres o cuatro cada año, que podrían formar parte del equipo desde la pretemporada tengan que abandonar la ciudad amurallada cuando cumplen los 18 años.

Además, la falta de un proyecto encarnado sólido hace imposible que aquellos que aun habiendo decidido quedarse triunfen aquí, pues se ven obligados a hacer las maletas cuando su fútbol se queda pequeño para la Tercera División y el Ávila no puede igualar, ni siquiera acercarse, a las ofertas económicas y deportivas llegadas desde clubes que militan en categorías superiores.

Por ello, espero que la apuesta sea verdaderamente una apuesta, y no una situación circunstancial debido al contexto actual, y en un futuro no muy lejano pueda verse a un Real Ávila competitivo con doce o trece jugadores abulenses principales y cinco o seis pinceladas traídas de fuera que complementen lo que no se haya podido encontrar en casa.

Por último, aprovecho estas líneas para felicitar al juvenil del Real Ávila por su ascenso a la Regional castellano y leonesa y mis mejores deseos para que el Colegios Diocesanos abandone ésta para regresar a la Liga Nacional, donde ojala se reencuentre con una Zona Norte que parece tener encarrilada su permanencia en dicha categoría.