Las cosas por su nombre

17 Jun

Los responsables de que nuestro Estado de las Autonomías necesite una línea de crédito europeo para recapitalizar el sistema financiero deberían llegar a hacerse adultos mayores en una institución correccional, o, lo que es lo mismo, los estómagos agradecidos que han llevado a España a tener que ser rescatada deberían llegar a viejos en la cárcel.

La diferencia entre la primera y la segunda frase, cuyo significado es el mismo, es lo que los académicos denominan eufemismos, tabúes que hacen referencia a temas considerados desagradables por una cultura, una palabra que para mi esconde detrás la situación de no querer llamar a las cosas por su nombre, una moda de la que los periodistas, descriptores del día a día, tenemos gran parte de culpa en su crecimiento y desarrollo.

Entenderán, por el tono de mi artículo, que precisamente yo soy una de las excepciones que confirman la regla. Soy raro, lo reconozco, pero, en mi humilde opinión, ir tomado tras haber degustado unos combinados es ir soplao por haberte bebido hasta el agua de los floreros; conocerse mientras ves material para adultos es hacerte una paja con una peli porno; tener alteraciones excepcionales tras autoestimularse es sufrir alucinaciones por drogarte; o los daños colaterales producidos por una excepcionalidad es que el pueblo será jodido sí o sí por los de siempre.

A pesar de esta tendencia absurda que nos rodea nadie me convencerá de que una intervención militar es una guerra; una regulación de empleo es un despido masivo; nuestra madre política es tu suegra; una persona fuerte está gorda; o una agresión verbal es haberte cagado en la puta madre, bueno perdón, en la mujer pública que dio a luz al que tienes delante.

Por todo ello y para no acabar siendo más papistas que el Papa les propongo desde estas líneas que cuando por su cabeza pasen palabras como relevo, desaconsejar, relaciones impropias, boutique del pan o glúteos utilicen otras como cese, prohibir, adulterio, panadería y culo, pues creo que entre todos nos entenderemos mejor sin la necesidad de tener que coger un diccionario.

Les aseguro que todo será más claro en las relaciones interpersonales y con ello evitarán situaciones como la vivida por mi la otra tarde, día en el que me vi obligado a tomar la decisión de poner en marcha un cese temporal de actividad con mi acompañante tras descubrir a ésta invirtiendo en I+D+I o, lo que es lo mismo, dejé a mi novia tras pillarla con otro mirando para Albacete…

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Una respuesta to “Las cosas por su nombre”

  1. Anita junio 17, 2012 a 8:04 pm #

    Me gusta Litos, me gusta mucho…. pero también, imagino estarás de acuerdo conmigo, en que mucha gente escudándose en que ellos siempre dicen la verdad y llaman las cosas por su nombre, confunden la verdad con el hijoputismo más absoluto, y se acercan más a la grosería que a la sinceridad.

    (Y por último, un comentario sin importancia, pero yo voy al médico por una lesión y no es igual que me diga que me he roto un ligamento del glúteo, a que me diga que me han roto el culo….)

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